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Lo de siempre

Freiduría Índalo, parada imprescindible en Mallorca para una fritura perfecta

En este histórico restaurante de Palma, la frescura del pescado y la tradición de la buena fritura se combinan con un servicio cercano que convierte cada visita en una experiencia familiar.

Ensalada de tomate y gamba de cristal en Freiduría Índalo

Ensalada de tomate y gamba de cristal en Freiduría Índalo / Ana Martínez

En la restauración, la expresión “lo de siempre” es una forma de sentirse en casa, un código compartido que habla de pertenencia, de sentimiento y de complicidad. Los dos lados de la barra, el que sirve y el servido, en perfecta comunidad.

En Freiduría Índalo, que es un restaurante de siempre en el que vecinos del barrio y pasantes se reúnen al albur del pescado fresco y la fritura perfecta, saben anticipar exactamente qué querrás convertir en tu propio lo de siempre.

Abre esa ventana que quiero ver el mar.

Esas fueron las últimas palabras de Rosalía de Castro antes de morir en Padrón, tierra a casi 30 kilómetros de la costa.

Y es que, en el Índalo, pasa un poco lo mismo: el mar está presente en casi cada rincón. Entrar allí es sentir la arena en los pies desde el asfalto y, si te esfuerzas lo suficiente, casi puedes oler el salitre y tocar las redes de pescadores donde su género ha estado sólo unas horas antes.

Comer allí es comparable a comer en casa de una abuela: no se les puede decir que no a nada y mucha comida nunca es demasiada. Pescado fresco, marisco y oficio en cada interacción. Son profesionales, amables y veloces. Trabajan con la agilidad de quien sabe que cada minuto le roba frescura al mar.

Calamares, gambas, boquerones, chipirones o cazón dan buena cuenta de su maestría con la fritura, ni aceitosa ni quemada, simplemente perfecta. Además, como entrante estrella, un tomate que sabe a tomate, como los de antes. Carnoso, untuoso, brillante y sabroso. Un tomate aliñado con aceite de oliva, sal y unas piparras que lo convierten en un lujo accesible.

La Freiduría Índalo, apta para comer, cenar, tomar el aperitivo o el café, es el sitio ideal para entrar, saludar y pedir lo de siempre. Como en tu casa.

Recomendaciones: reservad y dejaos llevar. Conocen su producto como nadie. No os defraudará nada de lo que os saquen desde cocina. Pero, sin duda, no os podéis ir de allí sin probar la ensalada de tomate, el calamar a la romana, el cazón en adobo, la gamba de cristal, los boquerones y el jamón.

Dónde encontrarlo: Calle Monterrey, 4, Palma.

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