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Guerra en Ucrania

¿Por qué Alemania se resistía a enviar tanques Leopard a Ucrania? Tres pros y tres contras

Tras semanas de presión internacional, Berlín ha aceptado ceder tanques de producción alemana a Kiev, lo que puede abrir una nueva etapa en el conflicto

Tanques Leopard 2 alemanes, en una imagen de archivo. EP

La presión internacional, especialmente del flanco este de la OTAN con Polonia al frente, se había hecho prácticamente insostenible para el Gobierno alemán, que finalmente ha dado su brazo a torcer y ha aceptado ceder tanques de asalto Leopard, de producción alemana, al ejército ucraniano. El Gabinete del canciller Olaf Scholz se ha visto obligado a mover ficha, en un asunto en el que tenía la última palabra, tras la solicitud formal de Polonia para enviar estos carros de combate.

La venta de armamento alemán a otros países debe recibir una autorización del Gobierno federal. Y esa autorización suele incluir la llamada "cláusula de permanencia final". Esta establece una autorización obligatoria de las autoridades alemanas en caso de que el primer comprador quiera vender o ceder el armamento a terceros países. El año pasado ya circularon especulaciones sobre que el Gobierno español pretendía enviar sus Leopard a Ucrania. Preguntado directamente al respecto, el portavoz del Scholz respondió el pasado verano no haber recibido petición oficial alguna de Madrid.

Poco más de una semana después de que los tanques rusos cruzaran las fronteras ucranianas, el Gobierno de Volodímir Zelenski hizo la primera petición oficial por los Leopard 2. Desde entonces, Berlín ha estado sopesando los pros y los contras de ver tanques alemanes en el campo de batalla ucraniano.

Los pros

Decisión consensuada

El Gobierno alemán insiste en que no quería tomar en solitario una decisión de tal magnitud. Al mismo tiempo, hace años que países europeos más pequeños exigían a Berlín un mayor liderazgo a nivel internacional. Al dar el Ejecutivo de Scholz luz verde al envío de Leopard, Berlín pone fin a un ensimismamiento que está erosionando la imagen de Alemania como potencia.

División en el Gobierno

El fin del debate sobre los Leopard también puede calmar las aguas dentro de la coalición tripartita de socialdemócratas, verdes y liberales (FDP) que lidera Scholz. Voces de los ecoliberales y del FDP habían criticado cada vez más abiertamente la indecisión del canciller, lo que hacía tambalear la estabilidad del Gobierno de coalición.

Más negocio militar

La entrega de Leopard a Ucrania puede generar más encargos para la poderosa industria militar alemana que, probablemente, tendrá que fabricar más tanques, ya sea para reponer el armamento de los ejércitos occidentales y/o para producir - o reparar -unidades destinadas directamente al ejército ucraniano. De hecho, una de las voces alemanas que pedía de manera más agresiva el envío de armamento pesado a Ucrania, la diputada liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, tiene conexiones públicas con lobis de la industria militar alemana.

Los contras

Escalada en la guerra

La principal razón oficial en contra era el miedo expreso de Scholz a una confrontación abierta entre la OTAN y Rusia. El portavoz de cancillería, Steffen Hebestreit, volvió a subrayar este lunes "las fronteras del apoyo" militar a Ucrania para evitar que Alemania y la Alianza Atlántica se conviertan en "parte de la guerra". "Si actuamos de manera imprudente, podemos desencadenar algo de que lo nos podríamos arrepentir”, dijo Hebestreit.

Menos recursos para el ejército

Oficialmente, Alemania ha ayudado militarmente a Ucrania con más de 3.000 millones de euros desde el inicio de la guerra. El material que Berlín envía al campo de batalla va en detrimento de los que equipos con los que cuenta la Bundeswehr (el ejército alemán). Este último lleva años demandando una profunda reforma que lo modernice y lo haga más operativo. Un reciente episodio demuestra el estado de la Bundeswehr: 18 carros Puma, de producción alemana y que tenían que integrarse en las fuerzas de acción rápida de la OTAN, tuvieron que ser retirados tras demostrarse como inutilizables durante unas maniobras el pasado diciembre.

El coste electoral

También hay que tener en cuenta el posible precio político que los socialdemócratas y los otros dos partidos del Gobierno alemán podrían pagar con el envío de Leopard 2. Según una encuesta de la televisión pública alemana, un 46% de la población está a favor del envío y un 43%, en contra. En el Este de Alemania, el rechazo asciende incluso hasta 59% de los encuestados. Con los conservadores de la CDU-CSU liderando actualmente las encuestas de intención de voto a nivel federal, la dirección del SPD se resiste a dar un paso en falso frente a su electorado.

Cabría añadir un cuarto factor en contra. Hay un trasfondo histórico que explica la reticencia de Berlín; que tanques alemanes combatiesen en suelo ucraniano contra tropas rusas repetiría una imagen no vista en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, cuando esos tanques fueron enviados por el régimen nazi a combatir contra el Ejército Rojo. Aunque haya claras diferencias entre ambos escenarios, es inevitable que la imagen genere reminiscencias imperiales alemanas. De hecho, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) usa públicamente esa argumentación para rechazar el envío de Leopard 2.

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