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Pulso húngaro

Orbán embarra la política europea por la congelación de fondos a Hungría

La Comisión Europea se reafirma en su evaluación inicial e insiste en que pese a las reformas de Budapest el riesgo para el presupuesto de la Unión Europea permanece

Orbán, en una sesión de la denominada Conferencia Política de Acción Conservadora, un evento anual que se celebra en EEUU con activistas conservadores y representantes electos. EFE

La semana en Bruselas se presenta explosiva. No es la primera vez que el Gobierno que lidera el húngaro Viktor Orbán amenaza con bloquear decisiones europeas de calado. En los últimos años, sus desafíos han sido constantes y se han convertido en la tónica habitual en sus relaciones con las instituciones europeas. Sin embargo, nunca hasta ahora había habido tantos expedientes a la vez sobre la mesa bloqueados por Budapest. “Es un tipo de diplomacia de chantaje que nunca antes habíamos visto”, critican fuentes diplomáticas europeas sobre el veto al paquete de asistencia macrofinanciera de 18.000 millones para Ucrania, que los Veintisiete han conseguido enderezar in extremis este sábado aunque sin la ayuda de Budapest, el acuerdo sobre el impuesto mínimo de sociedades del 15% acordado en el marco de la OCDE, el noveno paquete de sanciones contra Rusia o a la recarga del Fondo de la UE para la paz con el que seguir financiando la compra de armamento a Kiev.

Todas estas cuestiones requieren de decisiones unánimes de los Veintisiete, que siguen en el aire porque Orbán ha decidido vincular su visto bueno con la propuesta de Bruselas de congelar los fondos estructurales asignados a su país por la deriva del estado de derecho. “Es lo que hay y tenemos que lidiar con ello”, admiten las mismas fuentes cansadas de un pulso que podría saltar por los aires esta semana. El jueves se reúnen en Bruselas los 27 jefes de Estado y de Gobierno, para la tradicional cumbre de finales de año, y todos quieren ver solucionada la situación antes de la cita. De lo contrario, todo podría terminar contaminando un Consejo Europeo que ya se prevé largo. “No se si Hungría querrá embarrar o solucionar. El resto de gobiernos quieren solucionar las cosas evidentemente”, apuntan otras fuentes diplomáticas sobre el ánimo con el que encaran la semana.

La primera señal de la voluntad de Budapest de eliminar posibles obstáculos se verá este lunes en la reunión de ministros de exteriores de la UE con el noveno paquete de sanciones contra Rusia, propuesto esta semana por la Comisión Europea, y la decisión de rellenar el Fondo Europeo para la Paz, dotado con 5.500 millones, con el que financian la compra de armas a Ucrania. La incertidumbre ante el camino que tomará el Gobierno de Orbán, aislado y sin ningún aliado en este terreno, es total y sigue imponiéndose la sensación de que chantajea al resto del club y de que toma la política europea como rehén de sus intereses.

Bruselas se reafirma

Tras semanas de conversaciones, Bruselas decidió a finales de noviembre proponer el bloqueo de un tercio de los fondos de cohesión (unos 7.500 millones de euros) asignados a Hungría hasta que no cumpla con las reformas prometidas en el marco del mecanismo de condicionalidad del estado de derecho. Paralelamente, propuso congelar los 5.800 millones del plan de recuperación -el único pendiente de aprobación- hasta que ejecute las reformas prometidas, entre ellas garantizar la independencia judicial. La propuesta, que debe adoptarse por mayoría cualificada, se presentó a los ministros de Economía y finanzas de la UE (Ecofin) el pasado martes. 

Los Veintisiete decidieron aplazar la decisión y pedir un nuevo análisis a Bruselas sobre los supuestos avances realizados por Budapest desde el pasado 19 de noviembre para reevaluar el posible castigo. El análisis, remitido este viernes por la Comisión Europea a los 27 embajadores de la UE, se reafirma en su evaluación inicial: “a pesar de las medidas adoptadas por Hungría el riesgo general para el presupuesto de la UE permanece sin cambios” es decir, se mantiene intacta la propuesta de congelar 7.500 millones. 

Plazos al límite

El tiempo, en todo caso, corre en contra de Hungría. Si los Veintisiete no consiguen tomar una decisión antes del 19 de diciembre el expediente terminará en la basura y Hungría sin sanción, una posibilidad que descartan las fuentes diplomáticas consultadas porque consideran que el mecanismo de condicionalidad quedaría herido de muerte. Otra fecha límite es el 31 de diciembre. Para ese día Hungría necesita ver aprobado su plan de recuperación, por el que recibirá 5.800 millones, ya que de lo contrario perderá el 70% de los fondos asignados, unos 4.600 millones. Algo que descartan fuentes europeas aunque el desembolso de este dinero no está garantizado y también estará condicionado al cumplimiento de reformas relacionadas con el estado de derecho.

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