Los matrimonios entre personas del mismo sexo y entre parejas de distintas razas han ganado en Estados Unidos protección federal. Días después de que el Senado aprobara la Ley de Respeto para el Matrimonio, la Cámara Baja ha ratificado este jueves la legislación en una votación con 258 votos a favor y 169 en contra y en la que 39 republicanos se han sumado a los demócratas para dar esa garantía.

Solo falta ahora que el presidente Joe Biden estampe su firma en la norma, algo que tras un trámite previo prometió hacer “rápida y orgullosamente”. Y la aprobación la ha celebrado ya la vicepresidenta Kamala Harris con un mensaje en Twitter en el que ha incluido una afirmación: “Ya era hora”.

Alarma por el Supremo

La sensación de urgencia para dar protección federal al matrimonio homosexual se intensificó en verano, después de que el juez Clarence Thomas, uno de los magistrados de la mayoría conservadora del Tribunal Supremo, escribiera en la sentencia con que derogó la protección constitucional para el derecho al aborto que el Alto Tribunal debía abrirse a revisar otros precedentes. Mencionó específicamente entre otras sentencias las que dieron amparo a las uniones de personas del mismo sexo y a los matrimonios homosexuales.

Con esa alarma disparada la Cámara Baja aprobó en julio una propuesta de ley que dotaba de protección federal a esas uniones, así como al matrimonio interracial. La norma no obliga a todos los estados a emitir licencias de matrimonio pero sí les fuerza a reconocer cualquiera que se haya realizado en un estado donde sea legal.

Asimismo, la norma revoca la homófoba Ley de Defensa del Matrimonio que firmó Bill Clinton en 1996, que definía el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, negaba prestaciones federales igualitarias para los matrimonios gais y permitía a los estados no reconocerlos aunque se hubieran producido en otros donde estuvieran legalizados. Aunque esa ley fue declarada inconstitucional por el Supremo en 2013, hasta ahora no se había derogado.

Protecciones religiosas

Después de las elecciones de mitad de mandato el Senado consiguió sacar adelante también con apoyo de una docena de republicanos la iniciativa, pero solo una vez que se le añadió una enmienda que especifica que instituciones religiosas sin ánimo de lucro “no estarán obligadas a prestar ningún servicio, bien o instalación para la celebración o formalización de un matrimonio” entre personas del mismo sexo. El nuevo texto con esa enmienda, que también clarifica que el gobierno federal no estará autorizado a reconocer matrimonios polígamos, tuvo que volver entonces a la Cámara Baja, y es el que se ha aprobado este jueves.

Aunque en esta segunda votación en la Cámara de Representantes han apoyado la legislación menos republicanos que en julio, el respaldo bipartidista tanto en la Cámara Baja como en el Senado es reflejo de un cambio en la visión tanto social como política de la cuestión del matrimonio homosexual. Durante décadas uno de los temas esgrimidos por los conservadores en sus guerras culturales, hoy los sondeos muestran que el 70% de los estadounidenses apoya el matrimonio homosexual.

Aun así una mayoría de republicanos en la Cámara Baja han votado en contra. Algunos de los representantes más conservadores, como Bob Good, lo ven como una afronta a definiciones “bíblicas”. Otros se han escudado para rechazar la ley en descartar que el Supremo conservador vaya a quitar las protecciones que ha dado a matrimonios homosexuales e interraciales, obviando que el Alto Tribunal lo hizo con el aborto.