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Elecciones en Brasil

El silencio atronador de Bolsonaro

Nunca antes en la historia, un presidente derrotado en su intento de reelección no reconoce la victoria de su adversario inmediatamente | La ultraderecha cree que si la campaña electoral se extendía una semana más, Bolsonaro habría resultado ganador de la contienda

Jair Bolsonaro. Reuters

Jair Bolsonaro ha mantenido un estruendoso silencio después de perder por casi dos puntos las elecciones presidenciales de este domingo. No solo se ha convertido en el primer presidente brasileño que fracasa en su intento de ser reelegido. También es el primero que no se comunica con el vencedor para saludarlo de inmediato y ponerse a disposición del Gobierno entrante. De acuerdo con Bela Megale, del diario carioca 'O Globo', se fue a dormir el domingo con "sentimientos de indignación" por el veredicto de las urnas. Sus ministros más cercanos pudieron finalmente este lunes conversar con el presidente y le pidieron que admita su traspié para salvaguardar el capital político que se ha traducido nada menos que en 58 millones votos. De acuerdo con el diario paulista 'Estado'colaboradores del mandatario escribían un discurso en el que se fijaría finalmente la posición del Ejecutivo. No faltarían reproches al modo en que fue tratado el capitán retirado en los medios y el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

"¡Gracias a cada uno de los que nos ayudaron a rescatar el patriotismo, que rezaron, rezaron, salieron a las calles, dieron su sudor por el país que va bien y le dieron a Bolsonaro el mayor voto de su vida! ¡Levantemos la cabeza y no renunciemos a nuestro Brasil! Dios manda", dijo el senador Flavio Bolsonaro, a la espera de las palabras de su padre. Los uniformados han callado. A lo largo de la campaña electoral, Bolsonaro había agitado la amenaza de una respuesta militar, alegando falta de transparencia en las urnas. Las Fuerzas Armadas no emitieron ningún mensaje que abonara la teoría del presidente derrotado. Por ahora, el apego castrense a la Constitución es estricto.

Pasaron los comicios, pero la palabra "transición" no parecía formar parte del lenguaje del Gobierno. Luiz Inácio 'Lula' da Silva se encuentra, en ese sentido, frente a una situación inédita. Cuando ganó los comicios de 2002 tuvo la completa colaboración de la Administración saliente de Fernando Henrique Cardoso. A un día de las elecciones más disputadas de ese país, el equipo del mandatario entrante desconocía de qué manera accedería a información detallada sobre la situación verdadera de las cuentas públicas, los proyectos en curso del Gobierno de ultraderecha y otras cuestiones del funcionamiento institucional. En virtud de una ley de 2010, firmada por el propio Lula, se debe crear una oficina provisional en Brasilia para que ese mecanismo se ponga en funcionamiento.

A dos puntos del milagro

La rabia de Bolsonaro encontraba su explicación en las redes sociales. La ultraderecha siente que estuvo muy cerca de permanecer en el Palacio Planalto. Dicen youtubers y agitadores que si la campaña se hubiera extendido una semana, como habían sugerido los hijos de Bolsonaro, sin encontrar eco en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y en los partidos moderados, el resultado habría sido otro. De hecho, el capitán retirado pasó del 43% de los sufragios del primer turno al 49%. Si a principio de octubre, Lula le había sacado seis millones de votos de ventaja, el domingo se terminó con una diferencia de dos millones a favor del líder del Partido de los Trabajadores (PT). Bolsonaro llegó a dar vuelta a los resultados desfavorables en 2.191 ciudades.

Mientras el todavía presidente se abstuvo de su provocativa locuacidad, otros hablaron en su nombre, entre ellos el pastor evangélico JB Carvalho. "Nos hemos enfrentado al Imperio Romano, al comunismo, a los tiranos, a las fuerzas de la oscuridad", dijo, como si anticipara una guerra santa. "Alegrémonos, este hombre que gana sólo demuestra que las escrituras se están cumpliendo. Es el apocalipsis", se aseguró el domingo en una ceremonia del templo Comunidad de Naciones, en Brasilia, según Folha de Sao Paulo.

Protesta de camioneros

Por lo pronto, y como un ensayo de las hostilidades que podrían tener lugar a partir de 2023, cuando la ultraderecha domine el Congreso, camioneros que simpatizan con el capitán retirado bloquearon al menos 70 puntos en carreteras en rechazo al triunfo electoral de Lula. Se estima que el bolsonarismo más radical representa el 30% de los brasileños que optaron por el capitán retirado en las urnas. Esos grupos no solo han poblado las redes sociales con llamadas a la violencia. Entre ellos se encuentran los principales compradores de armas desde 2018. Sectores de la policía y las milicias paramilitares de Río de Janeiro forman parte del núcleo duro y beligerante de la ultraderecha que, desde 2023, ya no tendrá sostén estatal.

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