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Diario de Mallorca

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Embajadora contra la guerra

Jamala, la guerrillera eurovisiva de Ucrania contra Putin

La ganadora de Eurovisión en 2016, una refugiada más a causa de la invasión rusa de su país, relata su situación y sus esfuerzos contra la guerra, que la han convertido en un personaje muy incómodo para Rusia

Jamala, en su actuación en Eurovisión.

Es la artista ucraniana más internacional del momento. Jamala dio el salto al estrellato al ganar el Festival de Eurovisión que se celebró en Estocolmo en 2016. Solo habían pasado seis años desde la publicación de su primer disco, titulado 'For every heart'. Al triunfar en Eurovisión, su vida dio un giro de 360 grados; se editaron sellos con su imagen y fue distinguida con el título de Artista del Pueblo, máximo reconocimiento honorífico para un cantante en Ucrania.

Y otra vez, seis años después de todo aquello, su vida vuelve a cambiar; como la de los 41 millones de compatriotas que sufren día a día el asedio del Ejército ruso. Jamala, de 38 años, es hoy una exiliada de guerra. Instalada en Estambul, donde vive su hermana, ha puesto su popularidad al servicio de Ucrania, alzando su voz como embajadora de la paz para pedir la solidaridad internacional con los suyos y recaudando fondos para los desvalidos y la futura reconstrucción de todo lo que está pulverizando Vladimir Putin.

Gira solidaria

Después de pasar por Alemania, Lituania y Rumanía, su gira solidaria hace parada este sábado en Barcelona. Jamala actuó en la Sala Apolo, en el primer concierto de artistas eurovisivos previo al festival que se ha celebrado en la capital catalana. Después cantará en Madrid en un par de ocasiones; el día 6, en 'Unidos por la paz. Ucrania en el corazón', un programa especial que emitirá La 1 de TVE, y el 16, en otra fiesta eurovisiva que se celebrará en la sala La Riviera.

En todas y cada una de estas citas, la intérprete canta '1944', el tema con que ganó Eurovisión derrotando, curiosamente, a Rusia en una votación de infarto. En una entrevista concedida a EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, la artista explica que "en los diferentes eventos solidarios, en total hemos recaudado casi 68 millones de euros en apoyo a Ucrania. Los fondos los hemos conseguido durante las emisiones en directo del programa 'La Voz', las selecciones nacionales de canciones para Eurovisión y en conciertos especiales. En los próximos días también viajaré a Islandia para continuar recaudando dinero".

La deportación de los tártaros

Jamala compuso 1944. En la rueda de prensa que concedió en Estocolmo justo después de ganar Eurovisión declaró: "¡Ojalá esta canción no existiera!". Y es que la pieza narra el drama de la deportación a Asia Central de los tártaros de Crimea por orden de Stalin. "Sé, por la trágica historia de mi familia, el gran drama que representa que la gente sea forzada a abandonar su casa -explica Jamala-. Mi bisabuela y sus hijos pequeños fueron deportados de Crimea por los soviéticos en 1944. No quiero para mis hijos ese trauma y esa misma lucha". Por todo ello, "quiero ayudar a que mi país recupere la paz y sea reconstruido. No tenemos otra opción para nuestro futuro y el de nuestros pequeños. No son palabras abstractas, para mí".

"Solo nos dieron cinco minutos para hacer la maleta"

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Relata Jamala con dolor su exilio: "La guerra nos pilló por sorpresa a las 5 de la mañana del 24 de febrero. La evacuación de los pequeños fue decidida el mismo día que bombardearon Kiev por primera vez. Solo nos dieron cinco minutos para hacer la maleta. Hasta entonces, no era consciente de lo difícil que es empaquetar tu vida en tan poco tiempo. Miras alrededor con desesperación porque ahí está toda tu vida; las cosas que amas y por las que has luchado". No había tiempo que perder: "Cogí los documentos, vestí a los niños con la ropa que más les pudiera abrigar y traté de controlar los nervios y pensar en lo que había que hacer a partir de entonces".

Los cuatro días más largos

El calvario acababa de empezar. "Marchamos en dirección a Ternopil y luego hacia la frontera con Rumanía. Ahí nos recogió un amigo de mi hermana, que nos condujo hacia Estambul. La carretera estaba en malas condiciones; fueron los cuatro días más largos de mi vida. Intenté centrarme únicamente en mis hijos, porque pensar que había dejado atrás a mi marido, a mi familia y a mis amigos era insoportable".

"El conflicto está llevando al desastre no solo a mi tierra sino también a Europa"

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La artista explica que "en todas mis actividades hablo sobre cómo Rusia ha atacado brutalmente a Ucrania y pido que la guerra acabe. El conflicto está llevando al desastre no solo a mi tierra sino también a Europa". Cuatro millones de refugiados, nueve millones de personas desplazadas. "Casi la mitad de los niños han perdido su casa y 136 ya han muerto. Y eso solo son cifras oficiales; ¡a saber qué habrá en los sitios adonde no podemos llegar!"

Jamala pide hasta la extenuación que tomemos "las calles para pedir a los políticos que actúen", porque si Rusia se sale con la suya, "el mundo tendrá más regímenes autoritarios. ¿Esto nos traerá la paz? ¿Ayudarán a solucionar problemas urgentes como el cambio climático u otros dramas humanitarios?"

Segunda victoria

La de Jamala fue la segunda victoria de Ucrania en Eurovisión. En 2004 ya lo había logrado Ruslana, implicada en la lucha democrática y prooccidental de su país, que desembocó en la Revolución Naranja el mismo año que ganó el festival. Este año, Ucrania vuelve a ser la favorita del certamen, aunque los miembros de Kalush Orchestra, sus representantes en el 'show', están implicados en la asistencia a las víctimas de la guerra.

Cuando Ucrania organizaba la edición de 2017, como país ganador, Rusia ya jugó la carta de la provocación, enviando a Yuliya Samoylova, una artista que sufre una atrofia muscular espinal que la obliga a moverse en silla de ruedas y que entró en Crimea por un puesto fronterizo ruso y no por uno ucraniano. Crimea acababa de ser anexionada a Rusia en una operación no reconocida internacionalmente. El Gobierno de Ucrania avisó: Samoylova sería detenida si entraba en el país. Pese a la presión internacional, las autoridades locales no dieron su brazo a torcer y Rusia decidió retirarse del festival, convencida de que había puesto en evidencia a Ucrania, aunque retratada en sus métodos.

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