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Diario de Mallorca

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Inestabilidad política

La oposición turca calienta motores ante la baja popularidad de Erdogan

El presidente turco ha dejado de ser el político mejor valorado en Turquía y ahora ocupa el cuarto puesto, por detrás de líderes de otros partidos

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Cuando Ekrem Imamoglu se hizo con la alcaldía de Estambul en 2019, el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan prometió hacerle la vida imposible. El presidente turco, que empezó su carrera política en la década de los 90 precisamente gobernando la mayor ciudad turca, negó la palabra y los fondos a Imamoglu. El mandatario convirtió al alcalde en el objetivo de sus iras.

Tres años después, la presión va en aumento. Por primera vez desde que gobierna -Erdogan llegó al poder en 2003-, el jefe del Estado turco perdería las elecciones si tuviesen lugar ahora mismo, según indican todas las encuestas. Y aún más: ya no es el líder mejor valorado del país, a pesar de que a lo largo de los años su carisma y estilo oratorio le han convertido en un dirigente tan influyente que los demás políticos le ha imitado.

Tampoco ocupa el segundo lugar, sino el cuarto, por detrás de Imamoglu, el alcalde de AnkaraMansur Yavas, y otra política opositora, Meral Aksener. El motivo de su caída es la grave crisis económica que vive el país, con una inflación desbocada y una moneda local, la lira, que perdió la mitad de su valor en 2021.

Durante los últimos meses, decenas de manifestaciones se han sucedido por todo el país. La principal fuerza de oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP en sus siglas en turco) -del que forman parte los alcaldes de Estambul y Ankara-, está preparando más protestas. 

"Supuestamente saldrán a las calles. No tienen vergüenza", manifestó Erdogan recientemente. "Pero cuando salgan, esta nación les dará una lección como también la dio a aquellos que salieron a las calles el 15 de julio", añadió el presidente turco, en referencia al intento golpe de Estado del 15 de julio de 2016. Erdogan, con dos frases, vinculó al principal partido de la oposición a los que intentaron expulsarle del poder a la fuerza hace seis años.

Unidad frágil

El CHP está viviendo un momento dulce y sus miembros parecen convencidos de que derrotarán al partido de Erdogan. Las elecciones no son hasta la primavera de 2023, pero hay rumores de que podrían adelantarse a otoño de este año.

"Estuve pensando en comprarme una casa, pero al final decidí alquilarla, porque creo que no estaré mucho tiempo más en Estambul. En un año nos iremos todos a Ankara", decía entre risas hace unas semanas un miembro del equipo del alcalde de Estambul. Irse a Ankara, para él, es ir con su jefe al palacio presidencial

Pero no todo es tan sencillo. Ante una hipotética derrota electoral, según escribe el politólogo Soner Cagaptay, Erdogan tendría varias opciones. "Hay dos caminos probables. En el primero, Erdogan pierde las elecciones, pero inmediatamente asegura que ha habido un fraude claro. Entonces, como hizo en Estambul en 2019, busca anular el resultado, lo que llevaría a Turquía a una crisis sin precedentes. La segunda posibilidad es intentar 'arreglar' las elecciones antes de que ocurran, pero eso, como pasó en Estambul en 2019, tiene pocas oportunidades de éxito", dice Cagaptay. 

En esos comicios, el Gobierno forzó la repetición electoral tras perder la gran ciudad de Turquía. En la repetición, el candidato de Erdogan perdió por un margen mucho más grande de votos que en la primera vez.

Todo por jugar

Sin embargo, las elecciones aún no parecen estar en el horizonte cercano, y la oposición turca sigue dividida en adjudicar quién será el que se enfrente a Erdogan en las que parecen las elecciones más importantes de la historia reciente de la República de Turquía. 

"El tiempo dirá si los partidos de la oposición serán capaces de superar sus problemas y diferencias y si consiguen derrotar a Erdogan. Hasta entonces, no obstante, es prematuro no tener en cuenta la capacidad del presidente de sobrevivir", explica Berk Esen, profesor de la Universidad de Sabanci. "Pero Erdogan está más cerca que nunca en su carrera política de perder el poder, especialmente en un país en el que los que están al mando llegan al poder y se marchan a través de las urnas", añade.

Escisiones, filtraciones y fugas

Y el momento de debilidad del presidente turco, además, se ha notado dentro de sus filas. Hace unos años, ningún diputado y miembro del partido gobernante se atrevía a hablar a la prensa para criticar la política del jefe y ahora, los periódicos van llenos de fuentes —anónimas, claro— que relatan con todo tipo de detalles los fallos y desconexiones de la realidad de Erdogan, antes un político intocable e infalible.

Pero no son solo filtraciones: en el último año se ha fundado no un partido sino dos a partir de escisiones del partido de Erdogan. Y los líderes de los dos, el Partido del Futuro y el Partido del Remedio —ambos nombres una clara referencia al partido de Erdogan—, fueron en su día pesos pesados en el gobierno del presidente turco. Uno de ellos, Ahmet Davutoglu, fue incluso número dos de Erdogan, y muchos pensaban que podría ser él el que sustituyese al presidente cuando éste decidiese dejarlo. 

No solo no ha sido así, sino que Davutoglu, ahora, critica a su anterior jefe y busca sumarse oficialmente a la coalición opositora al presidente turco. “Nosotros apostamos por la unión de todos los turcos a través de nuestros valores comunes y la comunicación real, no a través de la hipocresía. Sépanlo: las urnas llegarán. Y usted y los hipócritas que lo acompañan se marcharán definitivamente”, dijo esta semana Davutoglu en referencia a Erdogan.


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