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Elecciones

Chile, desigualdades a flor de piel

La brecha económica no ha hecho más que crecer durante la presidencia del liberal Sebastián Piñera | El ingreso per cápita ha caído alrededor del 40% en los hogares donde al menos un miembro ha perdido el empleo

Una mujer vota en las elecciones de Chile.

"Aunque haya razones para ser pesimista, los empresarios tenemos que seguir empujando el carro", dijo Andrónico Luksic, el dueño del mayor y diversificado grupo económico de Chile. "Nos enfrentamos una elección que ofrece proyectos de país totalmente diferentes…tenemos que dejar atrás ideologías que no han funcionado en ninguna parte", afirmó el propietario de Banco de Chile y Antofagasta Minerals. Su nombre ha aparecido con letras rutilantes en el último ranking mundial de más ricos de la revista 'Forbes'. Luksic encabeza la lista de las ocho grandes fortunas del país que aumentaron un 73% sus ganancias en plena pandemia. Ahora poseen en su conjunto 40.300 millones dólares (35.558 millones de euros).

Entre ellos se encuentra el actual presidente del país, Sebastián Piñera, a quien el Senado salvó de una destitución por haber realizado una millonaria operación económica incompatible con sus funciones ejecutivas, 11 años atrás. Piñera tenía 2.600 millones de dólares. Ha ganado 300 millones más durante los peores días del covid-19 que ha matado a más de 38.000 personas. La revelación de 'Forbes' ha provocado una respuesta irónica de la presidenta del Colegio Médico, Izkia Siches: "deberían ellos mismos liderar el proyecto de #ImpuestosALosSuperRicos". Ese reclamo está a la orden del día.

Los contrastes en el Chile prelectoral son abismales. Antes de que el coronavirus se propagara por el país y obligara al confinamiento y la parálisis económica, la OCDE advertía del tamaño de la desigualdad. Los ingresos del 20% de la población más rica son 10 veces mayores que los del estrato social más pobre del país. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) hiló aún más fino: el 1% más adinerado se ha quedado con el 26,5% de la riqueza, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos ha podido acceder solo al 2,1% del PIB.

El "milagro chileno", basado en altas tasas de crecimiento macroeconómico y una distribución muy inequitativa de los beneficios, se hizo trizas con el estallido social de noviembre de 2019. La pandemia ahondó las diferencias. El ingreso per cápita cayó alrededor del 40% en los hogares donde al menos un miembro perdió el empleo. Un 19% de los chilenos dejó de pertenecer a la clase media.

Deuda y pobreza

La crisis cerró el grifo del crédito bancario. Debido a esas restricciones, Chile ha experimentado un inédito crecimiento del endeudamiento informal. Un 30% de los hogares nacionales tiene algún compromiso financiero de este tipo. Buena parte de ellos se vieron obligados a hacerlo debido a los rigores pandémicos. Un 40% de las personas que contrajeron esos compromisos tienen entre 30 y 45 años. Un 35% de las mujeres chilenas pidió prestado dinero en entidades que imponen tasas de interés de hasta el 150% anual.

De acuerdo con la UNICEF, el 15% de los niños y adolescentes viven en situación de pobreza. La pandemia ha provocado un salto del 8,5% al 10,8% en el índice de pobreza, según el Banco Mundial. La cifra es envidiable, si se compara con los países vecinos. La entidad considera que el alza del PIB este año, que sería superior al 7%, permitirá recomponer el cuadro previo a la llegada del covid-19. En las calles se tiene otra percepción y es por eso que crecen las presiones para que se habilite un cuarto retiro de fondos del sistema de pensión privada. Las llamadas AFP fueron el puntal del "milagro económico". Ya tuvieron que devolver 49.931 millones de dólares a personas pensionadas o en camino a serlo, porque el dinero no les ha alcanzado. Las razones para el pesimismo de esos chilenos no han sido las mismas que las de Luksic.

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