"Rompiendo el hielo". Así ha saludado 'Dofleini Software' su inclusión en una lista de las 32 primeras pequeñas y medianas empresas privadas que el Gobierno cubano ha autorizado para su funcionamiento en la isla. "La innovación es lo que distingue a los líderes de los seguidores. Piensa tus próximos pasos y mira hacia el futuro", ha celebrado Carlos Miguel Pérez Reyes, el director de esa naciente firma.

El VI Congreso del Partido Comunista había sentado hace 10 años las bases para este tipo de apertura, tan temida por los sectores más conservadores del castrismo que desconfían de los modelos de China y Vietnam. La demorada decisión adoptada por el Ministerio de Economía y Planificación representa un hito en un país que entre 1960 y 1968 estatizó todos los rubros de su actividad, hasta los realizados por dos personas, y que, años atrás, comenzó a abrirle la puerta al trabajo por cuenta propia como válvula de escape a la crisis económica. Cuba tuvo en 2020 la peor caída del PIB de los últimos 27 años. El desplome fue de 11%.

Se espera que el número de empresas se vaya ampliando. Las compañías podrán contar con hasta 100 asalariados y, además, acceder a financiación. "Con esta decisión estamos aprobando cómo ordenar los actores que intervienen en nuestro escenario económico, lo cual va más allá del simple reconocimiento de alguno de ellos", ha dicho el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

Sectores estratégicos

Los cambios, ha remarcado no obstante el primer ministro, Manuel Marrero, no alterarán el papel rector del Estado en el manejo de la economía. Marrero ha añadido que las futuras empresas privadas podrán formarse siempre y cuando no afecten el desempeño de sectores estratégicos (salud, telecomunicaciones y energía) ni se encuentren en el listado de actividades prohibidas para el sector privado. Las llamadas profesiones liberales (abogados, arquitectos, contadores e ingenieros, entre otros) no podrán asociarse y crear un entidad empresarial.

Cuba inicia el 15 de noviembre una reapertura gradual de fronteras con el propósito de reactivar la industria turística que colapsó con la pandemia. Las urgencias económicas están a flor de piel. La inflación interanual ha sido de 62,7%. El paro arrecia y han caído las remesas que reciben los cubanos de sus familiares en Estados Unidos, un factor esencial del consumo.

La situación interna parece más estable si se la compara con la inédita protesta del 11 de julio. Diferentes sectores de la disidencia preparan una movilización para el 20 de noviembre.