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Defensa

Estados Unidos evalúa establecer una base aérea en África

La contrata de mantenimiento de Morón contempla que el contratista deba ampliar sus servicios para auxiliar misiones en el Sahel

Un grupo de marines embarca en un V22 Osprey en Morón (Sevilla) para un ejercicio.

Un grupo de marines embarca en un V22 Osprey en Morón (Sevilla) para un ejercicio.

El nuevo contrato de apoyo para la base de utilización conjunta hispano-norteamericana de Morón (Sevilla), que entró en vigor el pasado 1 de mayo, contempla la posibilidad de que Estados Unidos destine unidades de su Fuerza Aérea a al menos un aeródromo de nueva creación en África.

La licitación no concreta emplazamientos pero sí deja abierta al nuevo contratista, la firma Kellogg Brown and Root (KBR, que cotiza en la Bolsa de Nueva York), la prestación de servicios en un destino africano. Llegado el caso, se ampliará presupuesto.

Detalles de la tramitación de la adjudicación señalan a Níger como el lugar para un posible despliegue americano en el Sahel, área de transición entre el desierto y la sabana al sur del Sáhara. Fuentes próximas a la administración norteamericana consultadas por EL PERIÓDICO no confirman ni desmienten la posibilidad de que la vigilancia de esa franja estratégica en la guerra contra el yihadismo pueda ejercerse también desde emplazamientos en el sur de Marruecos; se limitan a asegurar que no hay previsión de cambios de presencia en España.

Nueva denominación

La entrada en vigor de la nueva contrata en la base de Morón sucede a diversos reforzamientos del apoyo militar americano a Marruecos y coincide en el tiempo con un periodo de reflexión en la Defensa estadounidense. Desde enero pasado, y por orden del nuevo presidente Joe Biden, el Pentágono procede a una “revisión de la posición global de la fuerza”, explican estas fuentes. O sea, el examen de la totalidad del despliegue de las fuerzas armadas norteamericanas en el planeta.

Como comandantes en jefes, los presidentes entrantes suelen encargar esa evaluación estratégica al comienzo de mandato. La revisión no estará concluida antes de julio próximo, indican las fuentes consultadas.

Entre los puntos sometidos a examen está Morón. Estados Unidos tiene planes sobre el Sahel desde hace al menos dos años. En 2018, el pliego de condiciones de la contrata para trabajos civiles en la base andaluza ya se empezó a redactar mirando a África. Y el primer cambio fue el nombre. En la licitación 2010-2015, ganada por la alianza empresarial VBR, el contrato se llamó TSBMC1 (Turkey and Spain Bases Maintenance Contract). En el concurso para el periodo 2015-2021, que ganó la firma de Colorado Vectrus, el pliego en disputa se llamaba TSBMC2. Y el que acaba de estrenar la concesionaria KBR se llama UA-BOS (USAFE AFAFRICA Base Operation Support, donde USAFE corresponde a US Air Force en Europa y AFAFRICA es la Fuerza Aérea para el continente vecino, y no "en", pues su despliegue está en la base alemana de Ramstein).

Durante la tramitación de la nueva contrata para las bases española y turcas, la administración norteamericana de Donald Trump incluyó entre las actuaciones un “Industry day” en Niamey (Níger). Estos eventos se organizan para propiciar reuniones entre el contratador (el Pentágono) y contratistas locales.

La cita en Niamey se fijó por primera vez para el 29 de noviembre de 2018, el mismo día que tuvo lugar un briefing en Sevilla, según figura en el historial de la contrata, pero el encuentro de África no se celebró. Tras otros intentos, fue excluido del SOW (State of Work) tras considerar la parte contratante que la implantación en Níger no estaba aún preparada, informan fuentes de la base de Morón, pese a que tuvo un diseño inicial de un centenar de militares, un electricista, dos limpiadores, un fontanero y un carpintero. Ahora, la alusión a una extensión a África de las misiones figura en la contrata de una forma más vaga, sin concretar el país.

Siestas en Morón, guerra en el Sahel

La previsión africana en la contrata obedece, según las mismas fuentes, a una necesidad del AFRICOM, el Comando para África del Pentágono, con sede en Stutgart (Alemania). La base aérea española de Morón hace tiempo que dejó de ser pista para cazas o, durante la guerra del Golfo, escala de grandes bombarderos. Hoy sus aeronaves más numerosos son los V22 Osprey, un híbrido de helicóptero y avión para el transporte de tropas.

Desde la modificación del tratado bilateral impulsada con Pedro Morenés en Defensa en 2015, el número de soldados que puede albergar la base es mayor. En este momento, informan fuentes del recinto militar, se aloja allí una dotación de cerca de 300 marines, si bien su número fluctúa porque Morón es base de paso, y en ocasiones ha habido 1.000.

Cuando llegan a Morón, los militares americanos reciben un folleto de bienvenida de su mando que les cuenta, entre otras cosas, que “la cultura española es vibrante y festiva. Los españoles hacen todo lo posible para celebrar fiestas, Semana Santa, Navidad y festejos de la ciudad”, y de que “en la región de Andalucía, la siesta es una gran parte de su cultura. Por lo tanto, la mayoría de los negocios, tiendas y restaurantes cierran de 14:00 a 17:00”.

No es precisamente la placidez de la siesta a lo que mueve la situación en el Sahel. En Níger y Mali, el hambre se ha convertido en una segunda pandemia sobre la del covid, y ambas son crisis sobrevenidas a la de la violencia desatada por el Estado Islámico del Gran Sáhara y otros grupos terroristas yihadistas, de la que huyen cerca de cinco millones de desplazados.

Los soldados alojados en Morón son de las fuerzas norteamericanas más cercanas a esa zona, en uno de cuyos países más afectados, Mali, desarrolla también una misión militar Francia; es la Operación Barkhane, con apoyo de España entre otros países. EEUU tiene unidades de operaciones especiales y asesores militares en 15 países africanos, pero no un grupo de marines como el de Morón.

A lo largo de los próximos ocho años, durante la vigencia de la contrata UA-BOS, los marines pueden ser despertados de la siesta. En el examen del despliegue global emprendido por el Pentágono cualquier proyecto de cambio es posible, advierten las fuentes americanas consultadas. Y más en una contrata de 974 millones de dólares. Aunque de momento el establecimiento de una base aérea en África “no implicaría cambio o traslado de activos actualmente en España”, indican, si bien “el convenio de cooperación en materia de Defensa es un documento vivo”.

Aguas canarias

Este mes de mayo concluía la vigencia del tratado bilateral EEUU/ España, que se renueva automáticamente si ninguna de las partes pide renegociación, como así ha sido. Cualquier cambio con incidencia operativa, recuerdan las fuentes próximas a la Administración norteamericana, “se examina en el Comité Permanente” de seguimiento del tratado, que tiene una oficina estadounidense y otra española, y se avisa con seis meses de antelación. No hay tal aviso en este momento.

Lo subrayan fuentes próximas a la embajada norteamericana en Madrid después de haber tenido que salir al paso este año a numerosos “bulos” sobre un traslado de unidades navales ancladas en Rota, o, más recientemente, a explicar unas maniobras del portaaviones Dwight D. Eisenhower con la marina real marroquí en aguas muy próximas a Canarias.

“Los ejercicios, muy comunes, como los que grupos de combate de los portaaviones realizan en otras partes del mundo –dicen estas fuentes- se realizaron siempre en aguas internacionales, donde no es preceptivo pedir permiso. Cualquier movimiento en territorio español se comunica siempre previamente”.

A falta de que la administración de Biden nombre un nuevo embajador de Estados Unidos en España, el encargado de Negocios de la legación, Conrad Trible, es el máximo representante en el país. Y buena parte de su energía los dos últimos meses la emplea en negar que la presencia americana en España vaya a sufrir menoscabo por el incremento de la relación con Marruecos. “No hemos tenido conversaciones sobre el traslado de nada localizado en España a Marruecos”, ha repetido en varios medios.

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