El clérigo islámico radical Abu Qatada fue puesto ayer en libertad condicional, después de siete años en custodia en el Reino Unido, tras haber ganado un recurso para evitar su deportación a Jordania, que le reclama por delitos de terrorismo.

Qatada, de origen jordano y que llegó al Reino Unido como refugiado en 1994, salió ayer de la prisión de alta seguridad de Long Lartin, en el condado de Worcestershire (centro de Inglaterra).

El lunes, la comisión especial de apelaciones de inmigración -un tribunal especializado en casos de seguridad nacional- dispuso que el imán podía salir en libertad por considerar que en Jordania no recibiría un juicio justo.

Aunque libre, Qatada estará bajo estrictas condiciones de vigilancia, ya que solo podrá salir a la calle de las 8 a las 16 horas, tendrá que llevar un brazalete electrónico para estar siempre localizado y no podrá utilizar internet, ni ponerse en contacto con ciertas personas.

Qatada, considerado por las autoridades británicas como una amenaza a la seguridad nacional, lleva casi siete años en custodia en el Reino Unido pese a no haber sido nunca imputado de cargos en este país.

El clérigo, que lleva una abundante barba, salió sonriente de la prisión inglesa y fue llevado a un domicilio secreto, donde estará bajo vigilancia y deberá respetar el toque de queda.

El Ministerio del Interior ha señalado que presentará un recurso contra el dictamen de la comisión de inmigración.

Jordania le reclama para juzgarle otra vez por su supuesta participación en dos conspiraciones terroristas en 1999 y 2000, por las que ya fue condenado en rebeldía.

Desde su detención hace casi siete años, el clérigo ha ganado todos los recursos contra su deportación, en una larga batalla legal contra el Ministerio de Interior británico.

El último recurso ante la Comisión especial de apelaciones de inmigración lo iniciaron hace unos meses sus abogados, después de que Interior asegurase haber obtenido garantías del Gobierno jordano de que ofrecería al imán un juicio justo, en el que no empleará testimonios obtenidos bajo tortura.

Este caso llegó hasta el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia), que el pasado enero autorizó la entrega del clérigo, también conocido como Omar Othman, solo si se obtenían garantías de que tendría un juicio justo, tras lo que este apeló ante la mencionada comisión de inmigración.

En los últimos siete años, el clérigo ha sido encarcelado y puesto en libertad bajo fianza en varias ocasiones.

Además, los tribunales han cuestionado abiertamente su largo encarcelamiento por no haber sido imputado de cargos, algo que también denuncian organizaciones como Amnistía Internacional.

La última vez que se le denegó la libertad bajo fianza fue antes del verano, al valorar un tribunal que, pese a que no se justificaba su largo encarcelamiento, su liberación era inoportuna por los Juegos Olímpicos de Londres 2012.