Una parte de los grupos opositores sirios alcanzaron este domingo y un acuerdo para formar una nueva alianza, que seguirá dominada por el Consejo Nacional Sirio (CNS) y que aspira a acabar con la división de la oposición, pese a que no ha conseguido aglutinarla.

La cumbre que comenzó hace una semana en Doha el CNS -confrontado a una creciente pérdida de credibilidad y acuciado por los países occidentales y árabes que lo apoyan- dio hoy el fruto de la llamada Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria (CNFROS) tras el acuerdo con otras facciones.

Sin embargo, como reconocen los propios dirigentes del CNS, esta nueva alianza nace ya lastrada por la ausencia de varios grupos importantes.

El pacto estipula la creación de una coalición que contará con un cuerpo judicial en "zonas liberadas" dentro de Siria, y que actuará como autoridad interina hasta un hipotético derrocamiento del régimen de Bachar al Asad, además de apoyar a los consejos militares rebeldes.

Como presidente de este órgano fue elegido por unanimidad el clérigo Ahmed Muaz el Jatib, de 52 años y antiguo imán de la Gran Mezquita de los Omeyas en Damasco, que ha sido detenido en varias ocasiones tras el estallido de la revolución siria, en marzo de 2011.

El CNFROS contará también con dos vicepresidentes, el activista Zuheir el Atasi y el histórico opositor Riad Seif -padre intelectual de la iniciativa que propuso la apertura del CNS al resto de movimientos opositores- y un secretario general, Mustafa Sabagh.

Otro veterano opositor, Haizam el Maleh, anunció nada más concluir la votación, que se reservará otra vicepresidencia para algún representante de la minoría kurda.

Según el borrador del comunicado final, al que tuvo acceso Efe, la nueva agrupación se compromete a "no negociar ni conversar con el régimen" hasta su caída, y reclama la caída completa del aparato del régimen "con todos sus símbolos y partes".

Asimismo, contempla la formación de un Gobierno de transición después de obtener el reconocimiento internacional.

El dirigente del CNS Ahmed Ramadan explicó a Efe desde Catar que el acuerdo fue suscrito por varias organizaciones, que no especificó, aunque reconoció que faltan grupos importantes.

"La ausencia de las principales facciones opositoras ha debilitado las reuniones y le ha restado importancia al acuerdo", lamentó.

Uno de los grupos más relevantes que ni siquiera participaron en las conversaciones de Doha es el llamado Consejo de Coordinación Nacional (CCN), que cuenta con una fuerte implantación dentro de territorio sirio y es más proclive a la negociación con el régimen.

El portavoz del CCN, Jalaf Dahud, aseguró en declaraciones a Efe que su grupo no está de acuerdo con las reuniones de Doha, y que apuesta por "la unión de la oposición real, la que representa a toda la población".

"Esto (la formación de la nueva coalición) es solo recrear el CNS, que ni es democrático ni representativo de la población", según Dahud, que achacó a ese consejo imitar las maneras "dictatoriales" del régimen de Bachar al Asad y obedecer los "intereses de partes regionales e internacionales".

"Al Asad no va a caer por la fuerza, y mantiene el predominio militar. Lo que debería haber es una negociación con el régimen para que detenga la violencia", enfatizó Dahud, que también llamó la atención sobre la infrarrepresentación de minorías como la kurda.

Mientras en los pasillos del hotel Sheraton de Doha la oposición trata de poner algo de orden en su casa, la guerra civil continúa sobre el terreno, desde hoy con nuevos motivos de preocupación para la comunidad extranjera en Siria.

El rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) dio hoy un plazo de 72 horas a los embajadores extranjeros en Damasco para que abandonen el país por su propia seguridad, ya que tiene intención de lanzar operaciones en "el corazón del régimen".

En paralelo a ese anuncio, el Ejército leal al régimen bombardeó hoy la zona de Ras al Ain, cerca de la frontera con Turquía, donde también protagonizó choques contra los opositores, explicaron a Efe fuentes opositoras.

Las tropas gubernamentales bombardearon Ras al Ain, en la provincia septentrional de Hasaka, que los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) están intentando controlar, afirmó el portavoz de la red opositora Sham en la zona Salah al Kurdi.

En la provincia oriental de Deir al Zur, la ciudad de Al Mayadín también fue bombardeada por helicópteros que usaron barriles de explosivos y que causaron daños materiales, pero ninguna víctima, destacó a Efe el portavoz del ELS en esa provincia, Abu Leila.