18 de octubre de 2011
18.10.2011

Mitzpé Hilá, un pequeño pueblo de 650 habitantes que espera a Guilad

La expectación es máxima en esta población que antes del secuestro apenas era conocida en Israel

18.10.2011 | 02:07
Habitantes de Mitzpé Hilá preparan camisetas de bienvenida al soldado Shalit.
En el pequeño pueblo de Mitzpé Hilá, donde reside la familia del soldado israelí Guilad Shalit, la expectación es máxima y se cuentan las horas para recibir después de cinco años a su vecino más célebre como parte de un canje de presos con el movimiento islámico palestino Hamás.
´Todo el país te espera, el pueblo entero te abraza´, reza una gran pancarta a la entrada de esta población de poco más de 650 habitantes, que antes de la captura de Shalit en junio de 2006 por tres milicias palestinas casi ningún israelí sabía situar en el mapa.
A pocos kilómetros de la frontera con el Líbano y sobre una colina desde la que se divisa el Mediterráneo, Mitzpé Hilá se ha convertido en los últimos días en centro neurálgico de decenas de agentes del orden, periodistas y curiosos que se arremolinan junto a las vallas que delimitan la residencia de la familia Shalit.
Desde que el pasado martes se anunció el canje de presos entre Israel y Hamás, por el que el uniformado israelí será liberado a cambio de la excarcelación de más de un millar de presos palestinos en varias fases, la población "no descansa ni duerme hasta que Guilad regrese a casa", apuntan sus vecinos. "Estamos muy contentos, pero hasta que no lo veamos de vuelta también expectantes porque desconocemos cómo regresará", explicó a la entrada de la vivienda familiar uno de los principales activistas de la campaña para lograr la liberación, Ohad Kaner.
Este voluntario, que no conoce personalmente a Shalit, permaneció cerca de año y medio en la tienda establecida en Jerusalén frente a la Residencia del primer ministro. Si todo sale según lo previsto, la llegada de Shalit, que tenía 19 años en el momento de su captura en una base militar israelí cerca de la frontera con Gaza, se producirá durante la mañana.
La casa, un sencillo chalet con un tejado rojo a dos aguas y sobre el que ondea desde el fin de semana una bandera de Israel colocada por el progenitor, está flanqueada por numerosos arbustos con lazos amarillos en señal de solidaridad con el soldado.
Se encuentra rodeada por un jardín, que la madre Aviva se ha afanado en regar los últimos días para devolverle el color que tenía antes de la captura de su hijo.
El padre viajó ayer a Jerusalén para comparecer ante el Tribunal Supremo en una vista originada por las demandas que interpusieron familiares de víctimas del terrorismo contra la excarcelación de palestinos condenados por su implicación en atentados en los que murieron cientos de israelíes.
Entretanto, junto a la vivienda de los Shalit, varios familiares y amigos departían bajo dos grandes sombrillas, ajenos a la polémica creada y a los medios, quizá tratando de aunar fuerzas para recibir de la mejor manera posible a Guilad.
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