La Unión Europea va a revaluar su política respecto a Birmania (Myanmar) con el fin de favorecer al máximo la transición democrática en el país, después de las elecciones celebradas el 7 de noviembre y la liberación de la disidente y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, que celebran mañana en Bruselas su reunión mensual, dedicarán un debate a "la nueva situación política" en Birmania y a las posibilidades de "modular" las relaciones de los Veintisiete con el país asiático, según anunciaron fuentes comunitarias.

"Se trata de ver qué margen de flexibilidad existe para favorecer una verdadera transición democrática", explicó un embajador.

Los gobiernos de la UE dejaron claro al día siguiente de los comicios organizados por la Junta Militar birmana -en el poder desde 1962- que "las elecciones en sí mismas no vuelven a un país democrático, aunque pueden brindar la oportunidad de un nuevo comienzo y un mayor pluralismo".

Los europeos lamentaron entonces que, en estas primeras elecciones que se celebran desde 1990, las autoridades militares no dieran "los pasos necesarios para asegurar un proceso electoral libre, justo e inclusivo".

No obstante, en su declaración los Veintisiete tomaron nota del hecho de que "la sociedad civil birmana puede organizarse políticamente siquiera de manera parcial, pese a las dificultades".

La liberación, pocos días después, de la líder de la oposición y símbolo de la resistencia democrática a la dictadura, Aung San Suu Kyi, ha abierto la puerta a una revisión de las relaciones.

La UE es uno de los principales donantes de ayuda humanitaria a la población birmana, pero mantiene paralelamente una serie de "medidas restrictivas", que volvió a renovar en abril por otro año, contra miembros y entidades del régimen militar.

Según las organizaciones de derechos humanos, todavía hay más de 2.200 prisioneros políticos en Birmania.