Benedicto XVI considera "equivocado" afirmar que el Papa es infalible, "ya que un Pontífice también se equivoca", afirmación que se une a la justificación que ha hecho del uso del preservativo "en algunos casos" y que suponen un "giro clamoroso" en el Pontificado, según observadores vaticanos.

El Papa Ratzinger también ha asegurado que nunca pensó en que sería elegido Pontífice y que aunque Dios le da fuerzas para seguir, se da cuenta de que a sus 83 años "las fuerzas van disminuyendo".

Joseph Ratzinger así lo cuenta en el libro-entrevista La luz del mundo. El Papa, la iglesia y las señales del tiempo. Una conversación con el Santo Padre Benedicto XVI, del escritor Peter Seewald, que saldrá mañana a la venta y del que ayer la prensa italiana publicaba algunas páginas, después de que el Vaticano adelantara el sábado un extracto.

Además de justificar el uso del preservativo "en algunos casos", la primera vez que un Papa lo hace, Benedicto XVI afronta en el libro otros aspectos del papado, de la Iglesia, de su vida, del momento de su elección.

Así, preguntado si "verdaderamente el Papa es infalible, un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley", Benedicto XVI responde, de manera categórica: "Eso es una equivocación". Según Benedicto XVI, el Papa se comporta "como cualquier otro obispo" y sólo en determinadas condiciones "cuando la tradición es clara y se sabe que no se actúa arbitrariamente, entonces puede decir que esa cuestión determinada es fe de la Iglesia".

"Obviamente, el Papa puede equivocarse, ser Papa no significa considerarse un soberano colmo de gloria, sino uno que da testimonio de Cristo crucificado".

La infalibilidad del Papa, aprobada por el Concilio Vaticano I, es uno de los puntos que separan a las Iglesias Católica y Ortodoxa.

En el libro, según lo conocido ayer, Benedicto XVI cuenta que en el Cónclave de 2005, para elegir el sucesor de Juan Pablo II, estaba "seguro" de que el cargo no estaba destinado a él y convencido de que Dios, "después de tantos años de fatiga", le habría concedido "un poco de paz y tranquilidad".

También recuerda que en los minutos después de la elección se dirigió a Dios y le dijo: "¿Qué me estás haciendo? Ahora el responsable eres tú. Me tienes que dirigir. Yo no soy capaz y si Tú me has querido, ahora me tienes que ayudar".