El supuesto paquete explosivo encontrado el jueves en Namibia y destinado a la ciudad alemana de Múnich era una falsa bomba fabricada por una empresa estadounidense para poner a prueba los servicios de seguridad, confirmó ayer el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, que no excluyó que el simulacro fuese colocado por propios agentes alemanes para hacer una prueba.