El tanzano Ahmed Khalfan Ghailani, primer preso de Guantánamo transferido a Estados Unidos para ser juzgado bajo la acusación de participar en los atentados de 1998 contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, fue absuelto ayer en Nueva York de casi la totalidad de los cargos que se le imputaban.

Ghailani, sobre el que pesaban 286 acusaciones, fue absuelto durante una vista en el Tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York de todos esos cargos menos de uno, el que está relacionado con la conspiración para destruir edificios y propiedades gubernamentales. No obstante, por esta única acusación, Ghailani podría ser condenado aún a una pena entre veinte años de prisión y cadena perpetua.

Con esta decisión del jurado tras cincos días de deliberaciones, el acusado, de 36 años, no fue finalmente declarado culpable de otros muchos relacionados con asesinato y conspiración para matar a estadounidenses y para usar armas de destrucción masiva.

Al Qaeda reclamó la autoría de la colocación de explosivos ante las representaciones diplomáticas estadounidenses en Kenia y Tanzania el 7 de agosto de 1998, actos en los que murieron 224 personas, incluidos doce estadounidenses, y hubo más de 4.000 heridos.