La lucha de poder en Madagascar se intensifica: anoche se escucharon tiros en inmediaciones del palacio presidencial en la capital Antananarivo, sin que se conocieran mayores detalles.

Previamente el presidente Andry Rajoelina había señalado que el intento de golpe de Estado había fracasado y subrayó que no presentaría su renuncia. Este miércoles se votaba en Madagascar sobre una nueva Constitución.

Rodeado por una veintena de militares, el general Noel Rakotonandrasana había anunciado esta mañana en el aeropuerto de Ivapo, a unos 20 kilómetros de distancia de la capital, que el gobierno transitorio de Rajoelina había sido defenestrado.

En declaraciones a los periodistas, Rajoelina, que llegó al poder hace veinte meses en un golpe de estado con apoyo militar, afirmó que "Madagascar es un estado de derecho, hay un presidente de la Transición y un Primer Ministro. Cualquier otra información es falsa".

Según él, "personalmente recibí amenazas de muerte de los coroneles y me dijeron claramente que me quitarían la vida si no renunciaba. No voy a renunciar, tengo fe, no temáis".

En medio de las votaciones del referéndum, convocado por el régimen de Rajoelina y boicoteado por la oposición, el teniente coronel Charles Andrianasoavina anunció que un directorio militar había tomado el poder, según la edición digital del diario Les Nouvelles.

Sin embargo, pocas horas después, el primer ministro, Camille Vital, dijo que el Gobierno de Rajoelina seguía en el poder e hizo un llamamiento a "la calma y la unidad" de las Fuerzas Armadas.

Rajoelina, que se alzó con el poder tras derrocar con apoyo militar a Ravalomanana, pretende que se apruebe una Constitución que le permita permanecer indefinidamente en el poder, hasta unas elecciones cuya fecha aún no está clara.