La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se prepara para afrontar los nuevos desafíos del siglo XXI, lejos del lenguaje belicista y las tensiones que marcaron la Guerra Fría.

En ese sentido, la alianza atlántica dará en la cumbre de Lisboa, que se celebra mañana y pasado un paso decisivo para asumir desafíos como el de la retirada progresiva de tropas de Afganistán, la lucha contra los ataques cibernéticos o la piratería, y la instalación, con inédita colaboración de Rusia, de un escudo antimisiles que proteja al Viejo Continente de terceros países "problemáticos".

A pesar de que la organización, fundada en 1949, debe apretarse el cinturón y ahorrar debido a la crisis que afecta a sus socios, los recortes no supondrán sacrificar las exigencias en materia de seguridad, aseguró el secretario general del pacto noratlántico, Anders Fogh Rasmussen.

El objetivo de reducir el número de funcionarios, de los actuales 12.500 a menos de 9.000, recortar el número de cuarteles generales, de los 11 actuales a siete, y fusionar sus 14 agencias en tres, "no se hará a costa de la seguridad", sostuvo el danés.

Por ello, los jefes de Estado o gobierno de los 28 socios de la alianza debatirán -y previsiblemente aprobarán- en Lisboa el nuevo plan estratégico para la organización, presentado el pasado 14 de octubre por Rasmussen, el cual, además de los planes de austeridad, prevé modernizar la alianza y prepararla ante los nuevo retos del futuro.

"No podemos seguir mirando al pasado, anclados en las estrategias del pasado, cuando la OTAN era una alianza local. La OTAN tiene que poder anticipar", subrayaba la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Dado que el concepto de defensa ha cambiado y los "enemigos", sin el Muro de Berlín, ya no son los mismos, la organización emprenderá en Lisboa su segunda mayor refundación, tras la de 1999.

La consigna de "hacer más con menos (recursos)" se impone, aunque esa cuadratura del círculo no será sencilla.

El segundo gran desafío para la alianza se refiere al ambicioso proyecto de desplegar un escudo antimisiles que proteja a Europa de misiles balísticos desde fuera de su territorio. Ya no se trata solo de pensar en los dos "enemigos" declarados de Washington, como Corea del Norte o Irán. Según informaciones de inteligencia, existen al menos "una treintena de países, que cuentan ya con capacidad o están desarrollando capacidad de golpear con misiles balísticos el territorio europeo".