La líder opositora y Nobel de la Paz birmana, Aung San Suu Kyi, se dirigió hoy a decenas de miles de seguidores frente a la antigua sede de su partido en Rangún, en su primer mitin político al día siguiente de su liberación.

Sus partidarios jaleaban entusiastas y portaban carteles con mensajes de cariño hacia Suu Kyi, que viste una blusa vede oscura y lleva el pelo adornado con flores, como es habitual en ella.

Previamente, la Nobel de la Paz, de 65 años, se reunió con varios embajadores extranjeros y, a lo largo del día, tiene previsto visitar la pagoda de Shwedagon, la más venerada de Birmania (Myanmar).

Suu Kyi y su partido, la disuelta Liga Nacional para la Democracia (LND), se encuentran con un nuevo marco político, tras las elecciones del pasado 7 de noviembre ganadas por el partido afín a los militares.

La Nobel de la Paz fue liberada anoche tras cumplir siete años y medio de arresto domiciliario por enfrentarse al régimen militar que ha gobernado el país desde 1962.

Más de 3.000 seguidores se abalanzaron hacia la vivienda de Suu Kyi cuando los soldados retiraron las vayas y los alambres de espino y apenas podían contener la emoción cuando su líder se asomó por encima de la verja.

Fuentes de la LND indicaron que la liberación ha sido "incondicional", aunque se teme que los militares puedan volver a encerrarla con cualquier excusa tal como hicieron en el pasado.

En mayo del año pasado, las autoridades la acusaron de violar el arresto domiciliario, después de que un ex militar estadounidense se introdujera en la vivienda, y le añadieron 18 meses más de condena.

La sentencia estaba pensada para que la "Dama", como la llaman cariñosamente muchos birmanos, no pudiese participar en los pasados comicios.

Aunque el recuento manual aún no ha terminado, el Partido del Desarrollo y Solidaridad de la Unión del primer ministro del país, el ex general Thein Sein, ya se ha atribuido la victoria por mayoría absoluta.

Suu Kyi pidió el boicot del proceso por considerar que estaba diseñado a medida de los militares y la votación también fue criticada por su poca transparencia por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU.

La LND, disuelta tras pedir la abstención, ganó las elecciones de 1990, cuyo resultado fue anulado por la Junta Militar.

La mayoría de los líderes mundial celebraron la libertad de Suu Kyi, al tiempo que recordaron que otros 2.100 prisiones políticos continúan en la cárcel o confinados en sus casas.

"Si Aung San Suu Kyi vive en la prisión de su casa o en la prisión de su país, no cambia el hecho de que ella, y la oposición que representa, ha sido sistemáticamente silenciada, encarcelada y sin la oportunidad de participar en el proceso político", dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Suu Kyi ha vivido bajo arresto domiciliario 15 de los últimos 21 años por enfrentarse por medios pacíficos al régimen militar birmano.