Los integrantes del Ejecutivo italiano que pertenecen al grupo Futuro y Libertad (FLI), que lidera Gianfranco Fini, el ex aliado del presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi, presentaron ayer, como habían anunciado, su dimisión irrevocable. Asimismo, el FLI emitió un comunicado en el que anunciaba la retirada de su apoyo al Gobierno, en lo que se traduce como el primer paso formal de la crisis que vive el Ejecutivo de Berlusconi.

La nota, firmada por los portavoces del FLI en el Senado, Pasquale Viespoli, y en la Cámara de los Diputados, Italo Bocchino, se lee que la dimisión del Ejecutivo de los miembros del grupo "evidencia que falta la relación de confianza hacia el Gobierno".

En el comunicado se explica que, de todas maneras, no faltará el apoyo, "por el interés del país", para aprobar los Presupuestos Generales de 2011. El FLI fue creado después de que Fini fuese expulsado del partido de Berlusconi, Pueblo de la Libertad (PDL), por sus divergencias con el presidente del Gobierno. Dejan así el Gobierno el ministro de Políticas Europeas, Andrea Ronchi, el viceministro de Desarrollo, Adolfo Urso, y los subsecretario de Ambiente, Roberto Menia, y de Agricultura, Antonio Bonfiglio.

Según los medios de comunicación, las cartas con la dimisión de los miembros del FLI llegaron ayer a Berlusconi y al presidente de la República, Giorgio Napolitano. Las cartas con la dimisión, explicó, Buonfiglio, "son tres líneas y no contienen comentario alguno". A los miembros del FLI se unirá también la dimisión del subsecretario de Infraestructuras y Transportes, Giuseppe María Reina, después de que su partido, el siciliano Movimiento por la Autonomía (MPA), anunciase también la retirada del apoyo al Gobierno.

Berlusconi afrontará una cuestión de confianza en el Parlamento, aunque sólo después de que se apruebe la Ley de Presupuestos Generales.