El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, definió ayer la relación con Marruecos como un tema de Estado para España y se limitó a expresar su "profunda preocupación" por los sucesos que están ocurriendo en el Aaiún. Según defendió, la postura del Ejecutivo español es "la más apropiada" tanto para la resolución del conflicto como para los intereses del país.

En rueda de prensa en Seúl tras la reunión del G-20, Zapatero se refirió a estos "graves hechos" expresando su "profunda preocupación" y reclamó que el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario "continúe" y ambos actores pongan "el mayor esfuerzo" en ello.

Ante la cuestión de si la respuesta de España debería ser más fuerte debido a su implicación en el conflicto, Zapatero insistió en que la posición de su Ejecutivo es la "responsable" tanto para la resolución del conflicto como para los intereses españoles. "Defender los intereses de España es lo que el Gobierno tiene que poner por delante", insistió. Además, defendió que se debe tener una información "completa" de lo sucedido y recordó que las noticias recibidas a veces son incluso "contradictorias".

Por su parte, el Frente Polisario denunció que el desalojo del campamento de protesta y los posteriores incidentes que se registraron en El Aaiún han dejado decenas de muertos, más de 4.500 heridos y más de 2.000 detenidos y que Marruecos está ocultando en fosas comunes los cuerpos de los fallecidos saharauis en el desmantelamiento del campamento. Marruecos por su parte, admitió ayer la muerte de un segundo civil saharahui, de nombre Brahim Daudi, en los altercados.

Por otro lado, el ministro marroquí de Interior, Taieb Cherkaui, visitará España "en principio" el próximo martes, en devolución del viaje a Marruecos que realizó el pasado agosto su homólogo español, Alfredo Pérez Rubalcaba.