La líder del movimiento democrático birmano, Aung San Suu Kyi, instó hoy a sus seguidores a trabajar unidos por el bien de la nación y les invitó a acudir mañana al mediodía a la sede de su partido para hablarles de nuevo.

Suu Kyi, visiblemente emocionada, habló a los presentes en birmano durante unos diez minutos por encima de la verja de la casa, flanqueada por tres miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND), el partido que fundó en 1988 y que disolvió la Comisión Electoral este año.

"No me lo puedo creer, no me lo puedo creer", repetía entre lágrimas una birmana.

Alguien del público de sus partidarios regaló a la Nobel de la Paz de 1991, quien vestía una camisa lila, un ramo de flores.

Suu Kyi, de 66 años, compareció en la puerta de su casa después de quedar en libertad tras cumplir una pena de 18 meses de arresto domiciliario.

La "Dama", como es conocida entre sus partidarios, se despidió de los presentes después del discurso Después del discurso y cuando estos se marchaban, otros miles acudían a la casa desde distintos puntos de Rangún.

Sus seguidores llevaban esperando su puesta en libertad desde el viernes por la mañana, cuando la LND dijo que el régimen militar había firmado la orden para que saliese libre.

Hoy, pasadas las 17.00 hora local (10.30 GMT), tres vehículos entraron en la vivienda de Suu Kyi, en el número 54 de la Avenida de la Universidad. Unos quince minutos después, los coches abandonaron la vivienda y empezaron a precipitarse los acontecimientos.

En un momento determinado los policías abandonaron los dos controles instalados a ambos lados de la calle de la casa y minutos después apareció un agente y empezó a retirar la alambrada de espino.

Las personas congregadas no le dieron tiempo y se lanzaron a la casa de Suu Kyi para pedir su comparecencia, como finalmente ocurrió.

La Nobel de la Paz había dicho que no aceptaría de los generales birmanos ningún tipo de libertad condicional.

Su liberación se produce seis días después de que el régimen celebrase las primeras elecciones parlamentarias en dos décadas sin contar con la oposición, en el último punto de su "hoja de ruta" hacia una "democracia disciplinada".

El partido del primer ministro del país, Thein Sein, que este año con otros compañeros colgó el uniforme para convertirse en político, ya se ha atribuido la victoria con la mayoría absoluta en ambas cámaras del nuevo Parlamento bicameral de la nación.

Birmania está gobernada por un régimen militar desde 1962.