El 6 de noviembre de 1975, Franco agonizaba. El 25 de octubre le había sido administrada la extremaunción, pero su fallecimiento no se produciría hasta el 20 de noviembre. El longevo dictador anticomunista se estaba yendo si dejar las cosas tan atadas y bien atadas como el mismo había proclamado. En abril del año anterior había caído la vecina dictadura portuguesa, dando paso a un proceso cada vez mas radical, al punto que en noviembre de 1975 el gobierno estaba en manos de grupos revolucionarios que habían proclamado "la transición al socialismo". Si eso había ocurrido en Portugal, ¿qué iba a pasar en España? Ante la incertidumbre, Washington dio por buena la maniobra de Marruecos, que aprovechó el vacío de poder en Madrid para anexionarse el Sahara Occidental, su banco pesquero y sus apetitosas minas de fosfatos: el 6 de noviembre, la "marcha verde" cruzó la frontera sin oposición, y ocho días mas tarde, por los Acuerdos de Madrid, España cedía a Marruecos la administración de lo que era una colonia aunque la llamaran provincia. Una derrota más, la enésima en el frente africano, que tanto mal acarreó al siglo XX español.

Ahora, cuando estallan conflictos en El Aaiún y llegan noticias de represion y revuelta, una oleada retrospectiva de culpabilidad nos invade, y jóvenes activistas se comprometen con la causa de la descolonización que debieron hacer sus padres. Un deber internacional pendiente, afirman, apoyados en el argumento de que España nunca renunció oficialmente a su soberanía sobre aquel territorio, ni por tanto a sus deberes. ¿Como habría sido esa descolonización pendiente? Portugal se fue precipitadamente de Angola y Mozambique, y estallaron largas guerras civiles. España se fue en 1968 de Guinea Ecuatorial y aquello ha sido un infierno de sucesivas dictaduras. Uno se imagina a Marruecos invadiendo los que considera "territorios meridionales" al día siguiente de la independencia saharaui, y a la comunidad internacional mirando para otra parte.

La clave para entender las relaciones internacionales la dio el 1956 el seretario de Estado John Foster Dulles, cuando dijo: "Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses". Lo confiesen o no, todos los gobiernos aplican el mismo principio. Los intereses españoles pasan por las buenas relaciones con Marruecos y por la estabilidad en la zona, y en esto último París y Washington pueden hacer mucho mas que Madrid. Aunque los testimonios en castellano de los árabes saharauis remuevan sentimientos de pecado sin expiar.