El primer ministro británico, David Cameron, condenó ayer los incidentes violentos producidos el miércoles durante una protesta estudiantil y anunció que actuará contra los agitadores con toda la dureza de la ley. Contra una protesta pacífica no se debe hacer nada, explicó el premier, pero la violencia y la ruptura de la ley no pueden quedar impunes, sostuvo. Por su parte, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, reconoció que debería haber sido más prudente cuando prometió durante la campaña electoral que no subiría las matrículas universitarias, tras la manifestación en Londres contra su encarecimiento. Al respecto, los estudiantes advirtieron de que esas manifestaciones, que desencadenaron unos disturbios que se saldaron con al menos 14 heridos y 35 detenidos, han sido "sólo el principio".