Un motín en una cárcel en la ciudad brasileña de Sao Luis, capital del estado de Maranhao (noreste), dejó hoy al menos nueve presos muertos y un funcionario de prisiones herido de bala, informaron fuentes oficiales.

Los nueve presos fallecidos fueron asesinados por sus propios compañeros y al menos tres de ellos fueron decapitados, según el relato de medios locales.

El funcionario de prisiones, herido de bala en una pierna y en la espalda, fue evacuado y hospitalizado, mientras que otros cinco carceleros continuaban como rehenes en manos de los reclusos hasta cerca de las 23.00 hora local (02.00 GMT), unas 14 horas después del inicio del motín, informó la secretaría de Seguridad Pública.

Los amotinados tomaron el control de uno de los pabellones del centro penitenciario de Pedrinhas, en el que hay alojados cerca de 200 reclusos, esta mañana, después de rendir y arrebatarle el arma al funcionario que fue herido.

Los presos rechazaron los intentos de negociación emprendidos por la Policía Militar de Maranhao, que había rodeado la prisión, por lo que la gobernadora del estado, Roseana Sarney, pidió ayuda al ministro de Justicia, Luiz Paulo Barreto.

El ministerio decidió enviar un equipo de policías especializados en negociaciones con presos en un vuelo fletado que llegará a Sao Luis mañana, cuando será retomado el diálogo con los cabecillas del motín, según informó la gobernación regional en un comunicado.

Las autoridades regionales atribuyeron el motín al "estado de tensión permanente" entre bandas de presos, que es alimentado por el problema del "hacinamiento" común a la mayoría de las cárceles brasileñas, indica el texto.

Pedrinhas es el mayor centro penitenciario de Maranhao y está integrado por seis unidades que cuentan con capacidad para unos 2.000 presos, según datos de la Gobernación, pero podría albergar el doble de esta cifras.

En el módulo en el que ocurrió la rebelión, la capacidad máxima es de 100 presos y hoy albergaba aproximadamente el doble de detenidos.