Con la líder opositora Aung San Suu Kyi en cautividad, el régimen militar birmano formalizó con las elecciones celebradas ayer un proceso que culminará con la constitución de un Gobierno de ex generales acólitos. Para ser los primeros comicios que se celebraban en 20 años y a pesar de que suponen un hito en la historia de la democracia, según la Junta, los birmanos demostraron en general poco entusiasmo por ir a votar.

En Mandalay, la segunda mayor ciudad, no se formaron colas ni aglomeraciones en los centros de votación a los que viandantes y motoristas evitaban acercase, incluso alguno se daba la vuelta en cuanto divisaba a distancia la bandera nacional que indicaba la ubicación de un colegio electoral. "Yo y toda mi familia votaremos el día que Daw Aung San Suu Kyi sea liberada y pueda participar en unas elecciones", declaró Tin Moe, un pequeño empresario de la ciudad.