El presidente de la Cámara de los Diputados y líder del movimiento de centroderecha FLI, Gianfranco Fini, pidió ayer al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que presente su dimisión y advirtió que si no lo hace, sus seguidores saldrán del Ejecutivo.

Fini hizo estas declaraciones durante el primer congreso nacional de Futuro y Libertad para Italia (FLI) -el grupo parlamentario nacido el verano pasado tras su expulsión del gobernante Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi- celebrada el pasado fin de semana en la localidad de Bastia Umbra, en la provincia de Perugia.

El presidente de la Cámara de los Diputados instó a Berlusconi a acudir ante el presidente de la República y declarar una crisis de Gobierno para iniciar así una nueva fase "en la que se vuelva a discutir la agenda y el programa, y en la que se verifique la naturaleza de la coalición, así como la composición del Ejecutivo".

Fini recalcó que si Berlusconi no "cambia el rumbo", los miembros del FLI en el Gobierno -un ministro, un viceministro y dos subsecretarios- "no permanecerán un minuto más" en el Ejecutivo.

En el caso de que Berlusconi no cumpla con sus peticiones, Fini dijo que los parlamentarios del FLI darán al Gobierno únicamente apoyos puntuales, votando tan solo "las medidas con las que estén de acuerdo".

Tras el ultimátum lanzado por Fini, el primer ministro italiano dijo a sus más allegados, según refirieron los medios de comunicación italianos, que no piensa en dimitir y apuntó que las mociones de confianza "se votan en el Parlamento".

"Si Fini quiere abrir una crisis que vaya al Parlamento y se asuma las responsabilidades de votar una moción de confianza", manifestó el primer ministro.

Tras la expulsión de Fini del PDL a finales de julio pasado y la posterior formación de FLI, Berlusconi ha tenido que hacer frente a la sombra de una posible caída de su Gobierno, que no ha quedado del todo despejada tras conseguir superar un voto de confianza en septiembre.

A la precaria situación política que atraviesa el Ejecutivo, se suman los recientes escándalos de índole sexual en los que se ha visto implicado Berlusconi, por los que ha sufrido una caída de popularidad.