Un tren francés cargado con residuos nucleares que deben ser restituidos a Alemania salió ayer de la estación de Valognes, en Normandía, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad para evitar las protestas de las asociaciones nucleares.

El convoy de catorce vagones, cargado con 308 contenedores con 123 toneladas de residuos de alta radiactividad, debe de llegar hoy a Alemania, donde se han movilizado a 20.000 agentes para evitar incidentes.

Las autoridades francesas, que no han comunicado el trayecto exacto, ni los horarios, no pudieron evitar que los antinucleares retardaran durante tres horas el viaje del convoy en el que van agentes antidisturbios, respaldados por otros policías en tierra y por helicópteros.

El director general de Greenpeace en Francia, Pascal Husting, denunció que los vagones llevan "un concentrado de productos de fisión" que "supone un riesgo extremadamente importante". De acuerdo con los cálculos de esta organización, la radiactividad acumulada de los contenedores equivale a dos veces la que se liberó en el accidente de la central nuclear de Chernóbil en 1986.