En un gesto histórico de reconciliación que ayuda a cicatrizar otra herida en los Balcanes, el europeísta presidente de Serbia, Boris Tadic, pidió hoy perdón a Croacia por las atrocidades cometidas por las fuerzas serbias en la guerra de comienzos de los años 90.

"Estoy aquí para rendir homenaje a las víctimas y, una vez más, ofrecer palabras de perdón y expresar arrepentimiento", dijo Tadic tras depositar una corona de flores "A las víctimas inocentes" en el memorial que conmemora la matanza de Ovcara.

Más de 200 heridos del hospital de Vukovar fueron asesinados en Ovcara por las fuerzas serbias cuando la denominada "Guernica croata" cayó en manos serbias en noviembre de 1991.

La ciudad fue totalmente destruida después de tres meses de asedio y bombardeos que causaron la muerte de más de 1.700 personas.

Tadic ha sido hoy el primer líder serbio que visita Vukovar tras la guerra entre serbios y croatas (1991 a 1995), en un importante gesto simbólico que abre el camino de la reconciliación definitiva con Croacia y mejora las perspectivas europeas de Serbia.

El líder serbio expresó la esperanza de que su gesto sirva "para que Serbia y Croacia abran un nuevo capítulo en su historia".

"Nuestros hijos no deben cargar con el peso de nuestras políticas de los años 90. Serbia desea unas buenas relaciones de amistad y cooperación con sus vecinos", dijo el presidente serbio, recibido con aplausos a su llegada a Vucovar.

El reformista Tadic ya había mostrado con anterioridad su arrepentimiento por el sufrimiento causado por los serbios durante las sucesivas guerras derivadas de la desmembración de Yugoslavia, incluida la matanza de 8.000 musulmanes bosnios en Srebrenica.

En Serbia, el líder del ultranacionalista y euroescéptico Partido Radical Serbio (SRS), Aleksandar Martinovic, calificó la visita de "escandalosa", y la definió como una "humillación" para todas las víctimas serbias de la guerra.

Necesidad de superar el pasado

Por el contrario, el presidente de Croacia, Ivo Josipovic, también recalcó como anfitrión de la histórica visita la necesidad de superar el pasado "para mostrar que es posible sostener una política de paz y amistad".

"La reconciliación es nuestro objetivo, y creedme, uno que vamos a cumplir", subrayó Josipovic.

El mandatario serbio negó las críticas de que en este acto los dos presidentes acudieran "obligados" por Bruselas para "comprar los billetes para la UE", es decir, mejorar las perspectivas de adhesión.

Por su parte, la primera ministra croata, Jadranka Kosor, expresó su "satisfacción por todas las palabras pronunciadas por Tadic en Ovcara" y consideró que esta visita "abre un nuevo capítulo" en las relaciones entre los dos países.

Kosor también agradeció que Tadic devolviera hoy a Croacia la documentación original del hospital de Vukovar que las fuerzas serbias se llevaron y con la que Zagreb espera esclarecer mejor el paradero de personas aún dadas por "desaparecidas".

Además, Serbia y Croacia se comprometieron a reforzar los esfuerzos conjuntos para hallar el paradero de todos los "desaparecidos" en el conflicto, que sólo en el bando croata ascienden a 1.000.

Vukovar y la Croacia oriental fueron reintegrados pacíficamente en Croacia entre 1996 y 1998 por la NU después de que el ejército croata recuperara en 1995 el grueso de la rebelde "República serbia de Krajina".

Mientras que Tadic fue recibido en el puerto danubiano de Vukovar por decenas de ciudadanos que le aplaudieron, un centenar de manifestantes organizados por el partido nacionalista croata HSP protestaron pacíficamente contra su visita.

Por otro lado, alrededor de 40 jóvenes de Vukovar, Zagreb y Belgrado se reunieron hoy en la ciudad portuaria y arrojaron rosas blancas en el río Vuka, en el centro de la ciudad.

Un joven de Zagreb, Mario Magdic, explicó que con ese acto se quiere simbolizar un futuro común de los jóvenes serbios y croatas, y explicó que la idea partió de asociaciones de derechos humanos de Zagreb y Belgrado y se difundió a través de Facebook, informó la agencia "Hina".

El presidente serbio visita hoy también junto con Josipovic la localidad de Paulin Dvor, también en la Croacia oriental, para rendir homenaje a 18 civiles serbios y un húngaro que en diciembre de 1991 fueron asesinados por fuerzas croatas.