Un responsable del Ministerio de Justicia iraní negó hoy que Shakineh Mohammadi Ashtiani haya sido ejecutada y afirmó que se encuentra "bien de salud" en la cárcel de la ciudad de Tabriz, unos 600 kilómetros al oeste de Teherán.

En declaraciones divulgadas por la agencia de noticias estatal Irna, Malek Ajdar Sharifi, adscrito al Juzgado de la citada localidad, insistió de que el proceso contra la mujer, acusada de adulterio y participación en el asesinato de su marido, "sigue su curso".

"Está en la prisión de Tabriz y se encuentra en perfecto estado de salud. Su expediente sigue su curso en los tribunales provinciales", explicó el funcionario local.

Sharifi aprovechó la ocasión para acusar a Occidente de utilizar la polémica como excusa para emprender una campaña de desprestigio en contra de Irán.

"Los medios hostiles occidentales quieren envenenar la atmósfera en torno a la República Islámica de Irán a través de este tipo de informaciones falsas", explicó.

La noticia sobre la inminente ejecución fue anunciada el martes por el Comité Internacional contra la Lapidación, grupo opositor iraní con sede en Berlín.

Sin embargo, en las últimas horas, esa misma organización informó de que la ejecución no se había llevado a efecto, aunque reiteró que teme un desenlace fatal en los próximos días.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha declarado en varias ocasiones que no existe aún tal condena a muerte y que se trata de propaganda occidental de desprestigio a Irán.

Sin embargo, el Poder Judicial asegura que se ha demostrado que Ashtianí participó en el asesinato de su marido y cometió adulterio, por lo que será condenada a morir en la horca por el primer delito y a ser lapidada hasta la muerte por el segundo.

El portavoz del Poder Judicial y fiscal general del Estado, Gholam Husein Mohseni Ejaei, anunció semanas atrás que la mujer sería ahorcada ya que el delito de asesinato prevalece sobre el de adulterio.