La presidenta argentina, Cristina Fernández, desnudó ayer en un mensaje al país el dolor por la muerte de su esposo, el ex mandatario Néstor Kirchner, y se comprometió a honrar su memoria y mantener su legado.

Con una bandera argentina a sus espaldas, vestida con un traje negro y sentada en el sillón presidencial de su despacho en la Casa de Gobierno, Fernández grabó un breve mensaje, de apenas seis minutos, emitido por la cadena nacional para agradecer la despedida que miles de argentinos brindaron a su marido.

La presidenta, que comenzó con voz firme y serena, concluyó con la voz quebrada y emocionada con un "gracias y a todos, por todo" su primer mensaje público tras la muerte de Kirchner, fallecido el pasado miércoles de un paro cardiaco mientras la pareja descansaba en su residencia de la sureña villa de El Calafate.

"Es el dolor más grande que he tenido en mi vida. Es la pérdida de quien fue mi compañero durante 35 años, compañero de vida, de lucha, de ideales. Una parte mía se fue con él", dijo Fernández, que agradeció las muestras de cariño y la despedida multitudinaria que acompañó al presidente hasta que fue sepultado.

"Quiero agradecer mucho esa inmensa y formidable muestra de cariño y de amor, que él merecía. (...) Quiero agradecer en forma especial a las decenas de miles de jóvenes que cantaron y marcharon, con dolor y con alegría, cantando por él y por la patria", apuntó.

"Siempre he tenido un gran sentido de la responsabilidad", continuó, "y más aún como presidenta", pero "desde este miércoles, además de esa inmensa responsabilidad que siempre sentí y ejercí con mucho amor, con mucho corazón, convicción y pasión, siento otra gran responsabilidad, que es la de hacer honor a su memoria y a su gobierno, que transformó y cambió el país", dijo Fernández, con la voz quebrada y lágrimas en los ojos.

Horas antes, la Presidencia había difundido imágenes de la mandataria con buen semblante y en plena actividad.