El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, y el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, firmarán hoy en Londres un pacto sobre defensa que los medios británicos no dudan en calificar de "histórico".

El acuerdo de cooperación militar prevé la creación de una fuerza expedicionaria conjunta de unos 6.500 militares de ambos países, que podría incluir a unidades del Regimiento de Paracaídas, de los Royal Marines y de las SAS o fuerzas especiales junto a sus equivalentes francesas.

El hecho de que un general francés pueda asumir el mando de las SAS ha sido criticado hoy por la prensa más conservadora como el Daily Mail y el Daily Express, que expresan sobre todo su preocupación por el futuro de la soberanía del Reino Unido en materia militar con la vista puesta en futuras crisis como la de las Malvinas.

Este último periódico recoge opiniones de militares y expertos que se quejan de que el Gobierno británico haya decidido recurrir a ese pacto porque le sale más barato que el hecho de mantener una defensa independiente.

"No puedo evitar el recordar que durante la guerra de las Malvinas algunos fabricantes de armas franceses no nos ayudaron precisamente en nuestros intentos de recuperar esas islas", comenta el diputado conservador Patrick Mercer.

Las marinas de guerra de ambos países coordinarán también el uso de sus portaaviones, pero la decisión británica de jubilar el Ark Royal, unido a los frecuentes trabajos de mantenimiento del Charles de Gaulle, significa que los dos países tendrán que compartir de hecho un solo portaaviones.

Y ello significa, advierte el Daily Express, que si las Malvinas se ven amenazadas en un momento en que el Reino Unido no tiene disponible su propio portaaviones, corresponderá a París la última decisión sobre si enviar allí o no una fuerza expedicionaria.

El comandante John Muxworthy, veterano de la guerra de las Malvinas y actual director ejecutivo de la Asociación de Defensa Nacional del Reino Unido, califica el plan de "totalmente irresponsable" ya que "compromete totalmente nuestra integridad operativa".

"Si necesitamos enviar un portaaviones para proteger uno de nuestros territorios y el nuestro está siendo reparado y los franceses se niegan a que utilicemos el suyo, no vamos a poder proteger nada", critica Muxworthy en unas declaraciones que publican hoy varios medios de prensa.

El pacto bilateral afecta también a las respectivas fuerzas de disuasión nuclear y así, a partir de 2015, las ojivas atómicas británicas se probarán, como las francesas, en el laboratorio de Dijon (Francia) mientras que el establecimiento militar británico de Aldermaston se centrará en el desarrollo de nueva tecnología.

Frente a los temores expresados por los sectores más conservadores de los estamentos militar y político, en una carta al Daily Telegraph, destacados veteranos de los organismos de seguridad de ambos países proponen que el Reino Unido y Francia den pasos decididos que permitan compartir sus respectivas fuerzas de disuasión nuclear.

En la carta recuerdan que Francia invirtió sólo el año pasado 544 millones de euros en instalaciones para llevar a cabo pruebas virtuales con las cabezas nucleares que por el contrario no puede llevar a cabo el Reino Unido por carecer de ese tipo de laboratorios.

El Reino Unido, argumentan, podría gastar ahora miles de millones en "reinventar la rueda" o cooperar con Francia en el mantenimiento de las ojivas atómicas como primer paso para llegar eventualmente al establecimiento de una fuerza de disuasión conjunta.