08 de noviembre de 2009
08.11.2009
El religioso murió por un disparo mientras oficiaba una misa en marzo de 1980

El Salvador se responsabiliza del asesinato del arzobispo Romero

Los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil (1980-1992) dejaron en impunidad el crimen

07.11.2009 | 21:50
Una monja besa la frente de ´monseñor´ Romero en el hospital La Divina Providencia.
El Salvador dio ayer un giro de 180 grados a su política de las últimas dos décadas, al reconocer públicamente su responsabilidad en el caso del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte.
En una audiencia de seguimiento del caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Gobierno del presidente Mauricio Funes, afirmó que reconoce "plenamente" la autoridad del organismo y el carácter vinculante de sus recomendaciones emitidas en su informe de fondo de 2000.
La Comisión recomendó al Gobierno salvadoreño que realice de manera expedita una investigación judicial completa, imparcial y efectiva sobre el caso, con el fin de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores materiales e intelectuales, sin perjuicio de la Ley de Amnistía decretada.
También ordenó al Estado que repare todas las consecuencias de las violaciones cometidas, incluyendo el pago de una justa indemnización, y que adecúe su legislación interna a la Convención Americana para dejar sin efecto la Ley de Amnistía General.
En este sentido, el director general de Derechos Humanos de la Cancillería, David Morales, acompañado por su subdirectora, Tania Camila Rosa, y el embajador de El Salvador ante la OEA, Luis Menéndez-Castro, transmitió a la CIDH el compromiso del Gobierno del presidente Mauricio Funes "de cumplir de buena fe y en la medida de nuestras posibilidades" las recomendaciones de la Comisión.
En su informe de fondo, la CIDH concluyó que el Estado salvadoreño ha violado el derecho a la vida, a las garantías judiciales y a la tutela judicial efectiva, así como el derecho a conocer la verdad en el caso de monseñor Romero, ejecutado extrajudicialmente cuando oficiaba misa el 24 de marzo de 1980 por agentes del Estado que integraban escuadrones de la muerte.
La Comisión de la Verdad, que investigó los crímenes de guerra en este país, señaló como autor intelectual del asesinato de Romero al fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, de derecha), Roberto D´Aubuisson, pero la Ley de Amnistía, aprobada un año después de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a la guerra civil en el país (1980-1992), dejó en impunidad ese crimen cometido.
Las recomendaciones no fueron cumplidas por las últimas administraciones de ARENA, partido que gobernó el país desde 1989 hasta el pasado 1 de junio, cuando asumió Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La última cena de ´monseñor´

Oscar Arnulfo Romero fue un hombre meticuloso en sus quehaceres personales y religiosos. Un día que oficiaba una misa en San Salvador, capital de El Salvador, le esperaba una cena. De ella le separaban alrededor de cinco minutos. Los feligreses que seguían sus pasos, afirman que se fue a cenar con Dios.
Desde aquel 24 de marzo de 1980 han pasado 29 años del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero. Todos le llamaban ´monseñor´ y se caracterizó por luchar y defender a los más pobres e indefensos. Esta lucha generó disgustos en los sectores pudientes de El Salvador y sectores de ultraderecha y militares.
Fue asesinado cuando consagraba el pan y el vino: una bala atravesó su corazón mientras oficiaba la misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia en San Salvador.
Monseñor Romero fue perseguido hasta sus últimos días. Sin embargo, su palabra ha trascendido a través del tiempo, a tal grado que en la actualidad se está estudiando la posibilidad de nombrarlo santo, aunque muchas personas ya la conciben como ´San Romero de América´.

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