27 de agosto de 2009
27.08.2009
Elecciones en Japón

El escaño heredado, una norma en Japón

Heredar el escaño de un padre, un abuelo o hasta un suegro es una forma común de entrar en política en Japón, como es el caso del joven Shinjiro Koizumi

27.08.2009 | 10:38
A sus 27 años, el segundo hijo del ex primer ministro nipón Junichiro Koizumi es uno de los 174 candidatos a las elecciones generales del día 30 que tiene vínculos de sangre con famosas dinastías políticas.

Shinjiro hace campaña estos últimos días para lograr el mismo asiento por Kanagawa (este de Japón) que durante 37 años representó su padre, el jefe de Gobierno más carismático que ha tenido Japón en las últimas décadas.

Si es elegido, representará a la cuarta generación de políticos de su familia por una circunscripción conocida como "el reino de Koizumi" en Japón.

Otro candidato del mismo partido, el Liberal Demócrata (PLD), es Shoichi Usui, primogénito de un ex ministro de Justicia con aspiraciones de sucesión, igual que otros 112 candidatos de su formación, un 35 por ciento del total.

Muchos parlamentarios japoneses, cercanos en muchos casos a la edad de jubilación, han sido criticados por su acceso por la vía rápida al estamento político, gracias a un apellido ilustre o al apoyo de grupos financieros cercanos a la familia.

En esta tradición política hereditaria destaca especialmente el PLD, la fuerza que ha gobernado Japón los últimos 54 años de forma casi ininterrumpida pero que, según los sondeos, será desbancada en los comicios del domingo por el Partido Democrático (PD).

El actual jefe del Ejecutivo nipón, Taro Aso, es hijo de un conocido empresario, nieto del ex primer ministro Shigeru Yoshida (1946-1947 y 1948-1954) y yerno de Zenko Suzuki, otro mandatario japonés entre 1980 y 1982.

"No hay nada malo en que la gente siga los pasos de sus padres", dijo Aso durante la campaña a las elecciones a la Asamblea de Tokio, en las que la coalición gubernamental fue claramente derrotada a sólo mes y medio de los comicios generales.

Los otros tres mandatarios que pasaron por el Gobierno durante la última legislatura son también políticos de sangre azul.

El mismo Junichiro Koizumi fue jefe del Ejecutivo entre 2001 y 2006 después de que su abuelo llegara a ser ministro de Correos y su padre titular de Defensa con el PLD.

Sus sucesores, Shinzo Abe y Yasuo Fukuda, que gobernaron menos de un año cada uno entre septiembre de 2006 y septiembre de 2008, eran nieto e hijo de ex primeros ministros japoneses, respectivamente.

El legado político ha sido muy cuestionado y el opositor Partido Democrático tiene previsto, si llega al Gobierno, impedir más de dos candidaturas consecutivas emparentadas por la misma circunscripción, informó a Efe un portavoz.

No obstante, una tercera generación de políticos sí podría optar a un escaño por una circunscripción distinta a la que anteriormente representaron otros dos familiares, al igual que cualquier persona que sólo mantuviera un vínculo de amistad y no de sangre con sus predecesores.

Es el caso de Yukio Hatoyama, líder del PD y aspirante a primer ministro, que heredó de un amigo de su padre la circunscripción nueve de Hokkaido (norte de Japón), por la que se presenta desde 1986 a las elecciones.

Entre sus objetivos, también destaca crear una ley que prohíba a los nuevos candidatos heredar el apoyo económico de un grupo empresarial, un método muy común en Japón para financiar actos lúdicos y encuentros con los que ampliar el número de votantes.

Hatoyama, que aboga por políticas como desplazar a los burócratas del Gobierno y una relación menos dependiente con Estados Unidos, es también nieto de Ichiro Hatoyama (1954-1955; 1955-56), quien fue el primer jefe de Gobierno con el PLD.

Así, su previsible elección como primer ministro pondrá a prueba a un partido que, pese a sus críticas contra las prácticas políticas aristocráticas, de momento no ha demostrado haber escapado de sus beneficios.

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