Somalia está catalogado por el Ministerio de Asuntos Exteriores como un país en el que el nivel de inseguridad y el riesgo de atentado son "muy elevados", debido al caos y a las luchas de clanes que imperan en el país desde hace más de quince años.

El derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barré en 1991 abrió una etapa de enfrentamientos entre los llamados ´señores de la guerra´ que dividieron el país en parcelas controladas por sus respectivas milicias.

El país está dividido en tres grandes áreas: Mogadiscio (donde está enclavada la capital), Somalilandia (que se proclamó independiente en 1991) y Puntlandia, donde se ha producido el secuestro de las dos cooperantes de MSF.

Puntlandia es el territorio que ocupa la punta del Cuerno de África y cuenta con un gobierno autónomo desde 1998, lo que la ha dotado de una cierta normalidad institucional. En esta región, está vigente desde el pasado año el código de los tribunales islámicos (sharia), que no ha impedido que sigan operando bandas de delincuentes.

La República Democrática Somalí, con una superficie similar a la de Francia y con nueve millones de habitantes, logró su independencia en 1960, tras haber sido colonia británica e italiana.

En los últimos once años, 47 cooperantes españoles se han visto implicados en secuestros mientras participaban en misiones humanitarias en Somalia, Brasil, Sierra Leona, Colombia, Ecuador y Chechenia, protagonizados por grupos guerrilleros y rebeldes.