"De ninguna forma vamos a negociar con ellos", dijo telefónicamente a Efe desde la ciudad somalí de Garowe el ministro de Pesca de Puntlandia, Ahmed Said Nor, quien insistió, no obstante, que las dos rehenes, la médico española Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza, se encuentran en buen estado.

"La policía se encargará del rescate", agregó el ministro, quien expresó su deseo de que se resuelva lo antes posible la situación y García y Bauza puedan ser rescatadas sin peligro para su integridad.

Las declaraciones del ministro contrastan con otros informes de fuentes oficiales desde la localidad de Bosaso, en el noreste de Puntlandia, que aseguran que desde ayer, miércoles, se está negociando para lograr la rendición de los secuestradores.

Mercedes García y Pilar Bauza trabajaban para MSF en Bosaso cuando fueron secuestradas en la mañana del miércoles mientras cumplían sus labores de asistencia.

Dos de los secuestradores se entregaron a la policía pero aún hay otros cuatro que mantienen en su poder a las dos cooperantes de MSF.

Said Nor explicó que el área la que se encuentran los secuestradores y las rehenes es una zona boscosa del este de Bosaso donde suelen esconderse emigrantes clandestinos de Somalia que quieren cruzar el golfo de Adén para llegar a Yemen.

"Es un área de muy difícil acceso. Los emigrantes siempre se esconden allí", agregó.

Insistió, no obstante, que la policía mantiene rodeada el área y la zona ha quedado bajo control militar.

"No hay negociaciones con los secuestradores; no lo permitiremos.

Nosotros somos la autoridad", recalcó Said Nor desde la sede del Gobierno regional de Puntlandia, en la ciudad de Garowe.

Preguntado sobre informes previos que indicaban que organizaciones humanitarias están intercediendo ante la policía para que se les permita labores de asistencia al grupo, el ministro respondió: "Me parece imposible, nadie sabe dónde están escondidos, conocemos el área, pero es muy grande".

Indicó que la policía no había hecho contacto con los secuestradores, a pesar de que el miércoles fuentes locales dijeron que estaban intentando negociar su rendición a cambio de que se respete su vida y no se les procese.

"Ojalá que este tema se resuelva muy pronto, en unas 24 horas, para que las dos asistentes humanitarias queden a salvo", manifestó el ministro.