La Asamblea del estado de Nueva Jersey siguió ayer los pasos del Senado, ambos demócratas, y aprobó, con 44 votos a favor y 36 en contra, el proyecto de abolición de la pena de muerte, que supera así todos los trámites parlamentarios para ser aprobado.

El siguiente paso será la firma del texto por parte del gobernador del estado, Jon Corzine, que está previsto que tenga lugar en los próximos días y que convertirá a Nueva Jersey en el primer estado del país en abolir la pena de muerte desde que fue restituida, en 1976.

En Nueva Jersey hay ocho convictos en el corredor de la muerte, que, si efectivamente el proyecto se convierte en Ley, verán cómo sus penas se convierten en cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. También hay dos hombres que en 2008 serán juzgados por el asesinato de un matrimonio y sus dos hijas menores y para los que también se pide la pena capital.

Estado Jardín

Corzine aseguró ayer que en "dos o tres días" firmará el proyecto para erradicar una pena que no se ha aplicado en el llamado ´Estado Jardín´ desde 1963, cuando Ralph J. Hudson, de Atlantic City, fue electrocutado por el asesinato de su esposa. Mantener el castigo tiene un coste para el erario público de unos 11 millones de dólares al año y, según el proyecto promovido por el asambleísta puertorriqueño Wilfredo Caraballo, ese dinero se destinará ahora a ayudar a familias de las víctimas. El Parlamento de Nueva Jersey siguió la recomendación de un comité creado en 2006 para estudiar todos los aspectos de la pena capital. Tras nueve audiencias públicas a las que acudieron 70 organizaciones y particulares el grupo recomendó que fuera sustituida por cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.