Un triple atentado con coche bomba en Amara, al sur de Bagdad, causó ayer unos 42 muertos y 125 heridos en el ataque más mortífero de los últimos meses en Irak, perpetrado dos semanas antes de la retirada de las tropas británicas de Basora.

Según fuentes policiales, muchas de las víctimas son mujeres y niños, que fallecieron por tres estallidos casi consecutivos, ocurridos en plena hora punta de la mañana en la calle del Tigris, en el centro de la ciudad, 350 kilómetros al sur de Bagdad. El primer coche bomba explotó cerca de un cine, mientras que el segundo lo hizo en un mercado y el tercero en un aparcamiento, situado en esa misma calle, repleta de locales comerciales.

Las explosiones ocasionaron abundantes daños materiales en varios vehículos y edificios colindantes, apuntaron la fuentes, que explicaron que un amplio dispositivo policial acordonó la zona, mientras que los muertos y heridos eran trasladados a varios hospitales de la ciudad.

Este atentado rompe la calma relativa que se vivía en Irak desde hace unos tres meses con el descenso de la violencia, aunque en la última semana se habían registrado algunos ataques aislados.

Al atentado de Amara se sumó otro en Bagdad, en el que al menos cinco personas murieron y otras 13 resultaron heridas por la explosión de un coche-bomba.

Amara es la capital de la provincia de Maysan, cuyo control fue trasferido el pasado mes de abril por las tropas británicas, responsables de su seguridad, a los soldados iraquíes y fuerzas del ministerio del Interior.

Sin embargo, expertos iraquíes creen que desde entonces la provincia está controlada de facto por milicias rivales, sobre todo por el grupo Badr, brazo armado de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak, el principal partido chiíta de Irak, y por el Ejército de Al Mahdi, del clérigo chiíta Muqtada al Sadr. Poco después del atentado, el ministro de Interior iraquí, Yawad Bulani, anunciaba el despido del jefe de la Policía de la provincia de Maysan.