Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) reanudarán hoy en Jerusalén las negociaciones de paz estancadas desde hace siete años, con vistas al establecimiento de un Estado palestino independiente junto al Estado Judío, mientras al menos siete palestinos murieron ayer en operaciones militares israelíes en la franja de Gaza..

El compromiso fue asumido el pasado 27 de noviembre en la Conferencia de Paz de Annapolis, celebrada en Maryland (EEUU), con el auspicio del país anfitrión, que hará, por acuerdo entre las partes, de supervisor en el proceso.

Las conversaciones se reanudarán en el histórico hotel Rey David, en medio de una lenta pero casi diaria escalada de las hostilidades entre el Ejército israelí y las milicias palestinas de Gaza.

El movimiento islamista Hamas repudia las negociaciones. También se oponen a la renovación del proceso de paz sus adversarios de la derecha nacionalista en la oposición parlamentaria y los colonos judíos, debido a las concesiones territoriales que tendrá que hacer el Gobierno del primer ministro israelí, Ehud Olmert.

Las negociaciones de fondo se centrarán en cuatro puntos: el trazado de las fronteras del futuro Estado palestino independiente, el destino de más de cuatro millones de refugiados palestinos y sus descendientes, la determinación de la soberanía política sobre Jerusalén y la evacuación y reorganización de los asentamientos judíos establecidos en Cisjordania.

Decenas de tanques israelíes entraron en la Franja de Gaza, lo que provocó violentos enfrentamientos en los que se usaron granadas y morteros. Como consecuencia de los combates, murieron seis milicianos palestinos, a los que se sumó otro fallecido en el área norte de Gaza, en un escenario plagado de población asustada.

Las tropas penetraron alrededor de 1,5 kilómetros en la Franja, en la que es la operación más agresiva desde que Hamas tomara el control de ese territorio en junio. Posteriormente, se situaron a lo largo de una franja de cuatro kilómetros sobre la carretera principal entre los poblados de Jan Yunis y Rafa.

El Ejército israelí calificó esta ofensiva de una operación "contra la infraestructura terrorista", mientras desde el bando palestino se criticó por suponer un obstáculo a las conversaciones de paz que se reanudarán hoy.