Argelia se está rearmando gracias a sus millonarios ingresos petroleros. Sus fuerzas militares recibieron estos días cuatro aviones de combate rusos Sujoi 30MK de última tecnología. También encargó a Moscú 78 jets de combate y 180 tanques, pero hasta ahora no parece haber ganado en seguridad. El enemigo sigue oculto en su propio territorio, y no utiliza aviones ni tanques, sino armas de fuego portátiles y coches bomba.

Desde que los islamistas argelinos se integraron en Al Qaeda, sus atentados son cada vez más sangrientos. Ayer atacaron por primera vez un edificio internacional, el del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.

Después de varios reveses, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) cambió hace un año su nombre por el de Al Qaeda en el Magreb Islámico. El nuevo nombre trajo consigo una nueva estrategia: bajo la dirección de veteranos de la guerra de Irak, los islamistas ya no sólo asesinan soldados o policías en emboscadas, sino que envían a la muerte a atacantes suicidas.

En toda la guerra civil con los islamistas que azotó a Argelia durante los años 90, con 150.000 muertos, hubo un solo atentado suicida, una forma de ataque considerada entonces tabú.

Precisamente los jóvenes con mayor formación son quienes más negro ven su futuro. Muchos encuentran refugio en la religión, y algunos caen en manos de los terroristas. "La sensación de falta de perspectivas es un factor importante para el reclutamiento de los islamistas", afirma un diplomático occidental en Argel.

Asumiendo el nombre de Al Qaeda y su aura de invencibilidad se aseguraron además el apoyo de muchos "perdedores" de la Argelia petrolera.

Y sus ataques son cada vez más aparatosos. Al inicio de la temporada turística, combatientes musulmanes destruyeron en noviembre un avión de transporte y dos aviones militares en el aeropuerto de Djanet, en pleno desierto. Pocas semanas antes habían muerto 22 personas cuando un suicida intentó acabar con la vida del presidente Buteflika en Batna. Otro suicida se volaba por los aires frente al cuartel militar de Dellys, matando a decenas de soldados.