Cristina Fernández, la primera mujer elegida para ocupar la Presidencia de Argentina, asumirá hoy el Gobierno con una imagen positiva del 62 por ciento tras lograr en los comicios de octubre pasado un amplio respaldo a su propuesta de "profundizar el modelo" de su esposo, Néstor Kirchner.

Fernández, de 54 años, llega a la cima de su carrera política con una trayectoria de dos décadas que supo construir a fuerza de una destacada labor legislativa y una fuerte vocación de poder.

Hija de un matrimonio de clase media de La Plata (60 kilómetros al sur de Buenos Aires), Fernández conoció a su esposo, el todavía presidente Kirchner, en 1974, cuando ambos estudiaban Derecho en la universidad pública de esa ciudad.

Militantes del Partido Justicialista (PJ, peronista) desde la juventud, Néstor y Cristina se casaron en mayo de 1975 tras un noviazgo de apenas seis meses, y un año después, para escapar de la represión desatada por la dictadura militar (1976-1983), se trasladaron a Río Gallegos, la capital de la provincia de Santa Cruz.

En esta ciudad a 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires donde nació Kirchner, ambos fundaron un estudio jurídico e iniciaron un próspero negocio inmobiliario.

Allí, Cristina desarrolló su carrera política a la par de la de su esposo, electo en 1987 alcalde de Río Gallegos y en 1995 gobernador de la provincia de Santa Cruz, un distrito despoblado y remoto pero rico por la renta petrolera.

Fernández fue elegida en 1989 diputada provincial en Santa Cruz, cargo que dejó en 1995 para asumir como senadora nacional por la misma provincia.

Dos años más tarde se convirtió en diputada nacional y en 2001 regresó a su banca como senadora, puesto que ocupó hasta el pasado 28 de noviembre y en el que ha tenido una destacada actuación.

Esta trayectoria parlamentaria, combinada con un alto perfil de exposición pública, le valió a Fernández ser más conocida que su esposo cuando este comenzó a perfilarse en 2002 como posible aspirante a la Presidencia, a la que finalmente accedió en mayo de 2003.

Madre de Máximo, de 30 años, y Florencia, de 17, Cristina se caracteriza por un carácter fuerte, pero ella asegura que no es "tan terrible" como parece y que tiene "muy buen humor", aunque admite ser "enérgica y obsesiva" en el trabajo.

La periodista Olga Wornat, autora de la biografía ´Reina Cristina´, ha descrito a la nueva gobernante como "una fémina indomable, inteligente, polémica, transgresora y ambiciosa como ninguna otra después de Eva Perón".

La alusión a la segunda esposa del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón no es ociosa: Fernández no sólo ha heredado de la "abanderada de los humildes" su liderazgo político y sus dotes como oradora, sino también la coquetería y la afición a la moda.

El 28 de octubre pasado Fernández se impuso en las urnas con un contundente 45,29 por ciento de los votos, veintidós puntos por encima del segundo más votado, Elisa Carrió, de la centro-izquierdista Coalición Cívica.

La ´continuidad del cambio´ fue la idea que primó en la campaña de Fernández para la Presidencia, para comunicar que su gestión será una "profundización" de las transformaciones que impulsó Néstor Kirchner en su Gobierno.

Cristina es la segunda mujer en ocupar la máxima magistratura argentina después de María Estela Martínez, "Isabelita", aunque esta no fue elegida para ocupar la jefatura del país sino como vicepresidenta y solo accedió a la Presidencia en 1974 tras la muerte de su marido, Juan Domingo Perón.

Según un sondeo de la consultora privada Ricardo Rouvier & Asociados, antes de las elecciones Cristina gozaba de una imagen positiva del 50,5 por ciento, que saltó al 62 por ciento tras los comicios presidenciales.

En tanto, Kirchner se despide de una gestión de cuatro años y medio con una imagen positiva del 50 por ciento, de acuerdo con el último sondeo de la consultora Poliarquia.