Según Solana, en el proceso de negociación abierto con Irán, "tenemos que ser capaces de encontrar una solución a la desconfianza objetiva con Irán" y esto pasa, dijo, por una "respuesta objetivable".

Irán, explicó, pide una potencia de 30.000 megavatios lo que equivale a unas quince centrales nucleares, pero "a día de hoy sólo tiene un contrato para una central", la de Bushehr, alcanzado con Rusia. Dicho contrato, precisó, estipula que el combustible tiene que ser suministrado por Moscú y que los deshechos tienen que ser enviados de regreso a Rusia con lo cual, "todo el procedimiento de enriquecimiento de uranio no puede tener como objetivo una única central".

Además, la construcción de una central nuclear "no se hace en un día" por lo que "el procedimiento de enriquecimiento plantea intranquilidad y se necesita que se transforme en garantías objetivas".

En este sentido, y pese a que reconoció que su reunión del viernes pasado en Londres con el negociador nuclear iraní, Said Yalili, "no fue extraordinariamente buena", abogó por "seguir trabajando" con el fin de "vertebrar un mecanismo que nos permita garantías objetivas".

Solana hizo estas afirmaciones durante su intervención en Madrid en el primer acto oficial del European Council of Foreign Relations, un 'think tank' de carácter europeo creado recientemente y que tendrá una de sus sedes en la capital española.