El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirmó ayer en La Habana que está llegando la hora de que Fidel Castro se ponga el uniforme y dijo que el pasado martes comprobó la "casi total recuperación" del dirigente cubano.

"Lo digo aquí porque lo dije en Caracas, creo que está llegando la hora de ponerse de nuevo el uniforme, pero ya lo dirán los días y lo dirá él mismo, por supuesto", dijo Chávez en un acto celebrado en el Colegio Mayor de San Gerónimo, en La Habana.

Chávez se entrevistó el martes durante seis horas con Fidel Castro, convaleciente desde hace más de diez meses por una enfermedad que le obligó a delegar sus cargos en su hermano Raúl.

Raúl Castro, presidente provisional de Cuba desde el 31 de julio del año pasado, el vicepresidente Carlos Lage y otros altos funcionarios del gobierno y del Partido Comunista de la isla estuvieron presentes en el acto.

"Para mí no es fácil venir a un acto público en La Habana sin Fidel, no es fácil después de todos estos años, pero sin Fidel físicamente, sólo la constatación el día de ayer de su casi total recuperación, de su estado anímico (...), sólo eso ya causa en mi alma una sensación de alivio, una sensación de alegría y de mucho optimismo", dijo el presidente venezolano.

Chávez, que el martes llegó a Cuba para realizar "una visita de trabajo", bromeó sobre la recuperación de Castro y dijo que "ayer, casi casi nos aproximamos a nuestro promedio de (duración de) reuniones, que es entre siete u ocho horas". "Llegamos a la sexta hora, hubiéramos podido seguir, pero era ya suficiente", agregó.

Medios cubanos informaron de que ambos presidentes conversaron, en su larga reunión, sobre los avances de la integración a través de la Alternativa Bolivariana para las Américas, los programas energéticos, los desafíos del cambio climático y "otros importantes retos para la humanidad".

Ya el pasado 6 de junio Chávez afirmó en Caracas: "Fidel, perdona que te lo diga desde aquí, pero ya es hora de volverse a pone el uniforme, es una orden".

La llegada de Chávez a La Habana se produjo una semana después de que la televisión cubana difundiera la primera entrevista concedida por Castro en sus diez meses de convalecencia y cinco días después de que el presidente de Bolivia, Evo Morales, visitara la isla.

En la entrevista, el jefe de la revolución conversó en tono animado durante algo más de 50 minutos sobre diferentes asuntos y afirmó que hace lo que debe hacer, en referencia a su proceso de recuperación.

Castro dijo en la entrevista ante las cámaras de la televisión, que su enfermedad ya no es un secreto de Estado, como él mismo declaró el 1 de agosto, pero no despejó las dudas sobre su eventual regreso al ejercicio de sus cargos.