Los embajadores de los Estados miembros de la Unión Europea alcanzaron ayer un acuerdo casi unánime para mantener sin cambios su actual política hacia el régimen cubano, incluidas las sanciones diplomáticas adoptadas en 2003 y suspendidas desde 2005, informaron fuentes comunitarias.

Sólo el representante de Holanda, cuyo Parlamento tiene pendiente un debate, y el de Polonia, que aún debe consultar a su Gobierno, se abstuvieron de dar el aprobado a una postura que, salvo cambios de última hora, será ratificada el lunes por los ministros de Exteriores.

La propuesta inicial de la Presidencia alemana de retirar unilateralmente las sanciones, que contaba con el respaldo del Gobierno español, no ha prosperado por la oposición de la República Checa, Reino Unido, Irlanda, Bélgica o Suecia.