La virulencia de los choques hizo que el jefe de una delegación de seguridad egipcia, el general Burhan Hamad, amenazara con sacar a miles de palestinos a la calle para manifestarse en contra de la violencia desatada por estos grupos rivales.

Fuentes de seguridad informaron de la muerte de ocho personas, pero después elevaron a más de una decena el número de muertos, después de que un misil lanzado por Hamás impactara esta noche contra una vivienda en un campo de refugiados de la ciudad de Gaza y causara la muerte de una mujer de 75 años y de una adolescente de 15.

También esta noche, milicianos de Hamás mataron a Yamal Abu Al-Yidian, destacado dirigente de Al Fatah y líder local de las "Brigadas de los Mártires de Al Aksa", brazo armado de esta organización nacionalista.

A lo largo del día, al menos otros ocho palestinos, seis de Al Fatah y dos de Hamás, murieron en distintos puntos de la Franja de Gaza en las luchas armadas internas en los campos de refugiados de Shati, en la costa de Gaza, y en la localidad de Beit Hanún.

Los enfrentamientos se reanudaron a pesar del nuevo alto el fuego acordado la pasada noche por representantes de Hamás y Al Fatah en Gaza.

Sami Abu Zuhri, portavoz del movimiento islámico, declaró a periodistas en Gaza que los dos grupos habían acordado una nueva tregua para que los milicianos se retiraran de las calles y levantaran los puestos de control.

Asimismo, y a pesar de la última tregua, francotiradores de Hamás y Al Fatah siguen en varios tejados de los edificios de la ciudad de Gaza y continúan levantados puestos de control del tráfico por parte de las milicias, en los que se pide documentación a los conductores.