Los democristianos flamencos del CD&V, aliados a los nacionalistas del N-VA, son los claros vencedores de los comicios legislativos de ayer en Bélgica, en detrimento de la coalición saliente de liberales y socialistas, pero aun tienen por delante una larga y complicada formación de Gobierno.

Después de ocho años en la oposición, el CD&V/N-VA se volvió a convertir en la primera fuerza de Flandes al conseguir un 29,6% de los votos, muy por delante de los ultraderechistas del Vlaams Belang (19,1%) que ven estancarse su progresión. Gracias al excelente resultado de su partido y al alto número de votos nominales (casi 800.000), el líder del CD&V, Yves Leterme, es ahora el principal candidato para suceder al liberal Guy Verhofstadt como primer ministro.

De padre valón y nombre de pila francófono, Leterme es bilingüe, pero entre los francófonos es poco querido, porque ven en su discurso, muy regionalista hasta ahora, una amenaza para la unidad del país.

Los socios del Gobierno saliente, los liberales del Open VLD y los socialistas de SP.A/Spirit, sufrieron grandes pérdidas con respecto a 2003, al bajar de un 24,4% a un 18,8 y de un 24,3 a un 16,3, respectivamente.

Las dos formaciones que, además de los democristianos, se constituyeron en Flandes con los votos dejados por la denominada coalición "violeta" son los ecologistas de GROEN! (6,3%) y, sobre todo, el recién creado partido liberal de derechas "Lista Dedecker", que logró de la nada un 6,5% de apoyo entre los flamencos.

En Valonia, los socialistas del PS tuvieron que ceder su tradicional hegemonía a los liberales del MR que, con un 31,2% de los votos, destronó al PS.Los socialistas recayeron de un 35,3 en 2004 a un 29,5 y fueron castigados así por su implicación en asuntos de corrupción que afectan desde hace un año a varios de sus barones regionales y locales en la ciudad de Charleroi.