Las posiciones de Rusia y de Serbia respecto al futuro de Kosovo "siguen invariables", según declararon ayer fuentes de la comitiva que acompaña al presidente ruso, Vladímir Putin, en el Foro Económico de San Petersburgo.

Las fuentes, citadas por la agencia rusa Interfax, señalaron que las declaraciones en Albania del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, sobre la necesidad de que se decida de forma urgente la independencia de Kosovo "están relacionadas con el comienzo de la campaña electoral en Estados Unidos".

El presidente de Rusia se reunió ayer con el primer ministro de Serbia y le preguntó ante la prensa si no ha cambiado la posición de Serbia respecto al futuro de Kosovo. Vojislav Kostunica le aseguró que "la posición de Serbia sigue invariable". "La de Rusia también", respondió Putin.

El presidente ruso insiste en que el reconocimiento de la independencia de Kosovo, que representa el 15 por ciento del territorio de Serbia, violaría una de las normas básicas del derecho internacional, el respeto de la integridad territorial.

De ese modo, según el Kremlin, se sentaría un peligroso precedente para otros territorios y movimientos separatistas de conseguir la independencia, por lo que Rusia vetará cualquier resolución de la ONU en ese sentido.

Bush levanta el tono

El presidente de EEUU, George W. Bush, levantó ayer el tono de voz sobre Kosovo en una intervención en Albania, donde afirmó que la ONU debe decidir ya el futuro de esa provincia serbia, y que si no se logra un pacto habrá llegado el momento de decir "ya es bastante, Kosovo es independiente".

La declaración parecía apuntar a que si no hay avances en Naciones Unidas, EEUU reconocería la independencia de esa región, de mayoría albanesa, pero la Casa Blanca salió al paso para matizar las palabras del presidente.

Gordon Johndroe, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad, clarificó que EEUU "sólo opera en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU".

En una comparecencia ante la prensa junto con el primer ministro albanés, Sali Berisha, Bush dijo que los representantes de su país negociarán con los diplomáticos rusos y europeos para buscar una posición común y que "hay que hacer un esfuerzo para encontrar una manera, de forma que todo el mundo diga es una buena idea". "Pero si no se encuentra, llega un momento, más pronto que tarde, en que se tiene que decir, ya es bastante, Kosovo es independiente", subrayó el presidente estadounidense.

Bush señaló que la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice "va a presionar con fuerza para ver si podemos alcanzar un acuerdo, y si no, vamos a tener que actuar, porque la independencia es el objetivo".

El proceso en la ONU sobre el futuro de Kosovo está actualmente paralizado debido a que Rusia, aliado tradicional de Serbia, se opone a su independencia y ha amenazado con usar su derecho de veto para bloquear cualquier resolución en este sentido en el Consejo de Seguridad. "Hay que impulsar el proceso, ahora es el momento", dijo Bush.

El plan sobre la mesa, presentado a principios de febrero por el enviado especial de la ONU, el ex presidente de Finlandia Martti Ahtisaari, contempla la independencia bajo tutela internacional de esa provincia serbia, donde el 90% de sus dos millones de habitantes son albaneses.