Por su parte, el Partido Socialista (PS) y sus aliados llamaron a sus seguidores a "reaccionar" y movilizarse masivamente en la segunda y definitiva segunda vuelta del próximo domingo, con el fin de reducir la hegemonía de la derecha.

Esta primera ronda confirma el derrumbamiento del ultraderechista Frente Nacional (FN), en la estela del revés que sufrió su líder, Jean-Marie Le Pen, en las Presidenciales del pasado mayo.

También se ha verificado el continuo descalabro de los comunistas, mientras que el Movimiento Demócrata (MoDem) del centrista François Bayrou tendrá poca presencia en la nueva cámara.

Cinco semanas después de la victoria de Sarkozy sobre la socialista Ségolène Royal en las elecciones presidenciales, la derecha se apuntó hoy un fuerte avance, apoyada en el "estado de gracia" del nuevo presidente y la dinámica propia de las Legislativas que siguen a las Presidenciales.

Pero la abstención alcanzó un récord cercano al 40 por ciento.

Con más del 95% de los votos escrutados, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y sus aliados, que ya disponen de la mayoría absoluta desde 2002 en la Asamblea Nacional (cámara de los diputados), superaron el 42% de los votos.

Ello se traducirá, según las proyecciones, entre 404 y 445 diputados en la cámara, cuyos 577 escaños se renuevan en estas Legislativas.

El primer ministro, François Fillon, subrayó que "esta noche una parte del camino está hecho, pero hace falta que se confirme el próximo domingo" para tener "una mayoría para actuar".

Fillon fue reelegido hoy en su feudo de Sarthe (Oeste). Otros seis miembros de su Ejecutivo también se han alzado con la victoria.

Los otros cuatro miembros del Gobierno que postulan deberán acudir a la segunda ronda, incluido el "número dos" y ex primer ministro, Alain Juppé.

Entre los elegidos o reelegidos hoy está el titular de Defensa, Hervé Morin, que encarna la apertura al centro prometida por Sarkozy. Ninguno de los cuatro miembros izquierdistas del Gobierno concurre en las Legislativas.

Según las estimaciones, el Partido Socialista (PS), principal fuerza de la oposición, y sus aliados, así como los comunistas, Verdes y extrema izquierda superan en su conjunto el 36% de los votos, lo que se traduciría en entre 80 y 160 diputados.

Con el semblante grave, el líder del PS, François Hollande, dijo que su formación ha obtenido un resultado "honorable, pero no suficiente" (casi 25%) e instó a la izquierda a movilizarse masivamente y unirse para el próximo domingo en nombre del "equilibrio" y porque "Francia necesita a la izquierda".

Hollande, que pasa a la segunda vuelta en su feudo de Correze (centro) y que quiere seguir al frente del PS hasta el Congreso de la "renovación" en 2008, habló poco antes de que lo hiciera Royal, cuyo rostro sonriente contrastaba con la gravedad de su compañero.

Royal, que desea tomar las riendas del PS, llamó a los casi 17 millones de votantes que la apoyaron el pasado 6 de mayo a votar el domingo porque el país necesita "una gran fuerza de izquierdas" que "vigile" y vele porque no haya "abusos de poder".

Dirigiéndose especialmente a los jóvenes que han contribuido al récord de abstención, Royal les pidió que vayan a votar "por Francia" y "para ayudarnos a reconstruir una izquierda nueva que se preparará para la victoria de mañana", en alusión a las Presidenciales de 2012 en las que ya tiene puesta la mirada.

El líder centrista Francois Bayrou, el "tercer hombre" de las Presidenciales, dijo que estas elecciones crean "un desequilibrio que Francia lamentará" y atribuyó el bajo resultado de su nuevo MoDem a la falta de tiempo de sus candidatos para "imponerse".

Según las estimaciones, su partido tendría un máximo de 4 escaños.

Bayrou, bien situado en su feudo del suroeste para ser reelegido el próximo domingo, dijo que quiere "preparar el futuro".

Mientras, el ultraderechista Le Pen, cuyo partido obtuvo poco más del 4% de los votos y que seguirá ausente de la cámara de los diputados, tildó de "ilusionista" a Sarkozy, que le ha quitado buena parte de su electorado.

La hija menor de Le Pen, Marine, está en situación de desventaja para la segunda vuelta en el norte, donde concurre.

También continuó el descalabro electoral del Partido Comunista (PCF), que, con poco más del 4 por ciento de los votos, puede perder su grupo parlamentario (que exige un mínimo de 20 diputados), mientras los Verdes tendrían entre 1 y tres diputados.