El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, inició ayer una visita de dos días a Bulgaria, última escala de su gira europea de ocho días y donde analizará aspectos de la seguridad regional y de la OTAN.

La parte oficial de la visita comienza hoy por la mañana cuando Bush será recibido con todos los honores en la céntrica plaza de San Alexandar Nevski de Sofía, donde colocará una ofrenda floral al monumento al soldado desconocido.

Allí se entrevistará con militares búlgaros que participaron en misiones en Irak y Afganistán.

Acto seguido, Bush se reunirá con su anfitrión búlgaro, Georgi Parvanov, tras lo cual ambos mandatarios ofrecerán una rueda de prensa en el Museo Arqueológico Nacional.

El presidente estadounidense se reunirá también con el primer ministro, Serguei Stanishev, así como con estudiantes de la Universidad Americana de Bulgaria.

Las reuniones de Bush en Sofía tratarán también los pasos a seguir para lograr la puesta en libertad de cinco enfermeras búlgaras condenadas a muerte en Libia, la supresión de los visados para los ciudadanos búlgaros que deseen viajar a Estados Unidos y la cooperación económica bilateral.

Unos 3.500 agentes de la policía velan por la seguridad del presidente estadounidense en Sofía, donde desde la tarde del sábado se han tomado las máximas medidas de precaución.

El pasado sábado se manifestaron unas 200 personas en el centro de Sofía contra la visita de Bush y exigieron al Gobierno búlgaro el repliegue de las tropas enviadas a Irak y que se evite la presencia de soldados de EEUU en Bulgaria.

El país balcánico es la última escala de la gira que el presidente ha emprendido por República Checa, Alemania (donde asistió a la cumbre del G8 que decidió aspectos importantes sobre el cambio climático y los misiles y escudos antimisiles), Polonia, Italia y Albania.